Elcipse… 2

Eclipse Solar...
Empieza con la luz y termina con la luz. Pero en el medio hay oscuridad…

Capítulo 2.

 

Familia… No hay nada más importante.

Es la que aparece cuando tenemos problemas,

 la que nos empuja al éxito…  

Buenas noches, Baby… Dic 1, 2011

 

Es de noche y hace frío. Peter regresa a casa después de un día de infructuosa búsqueda de trabajo. Se toma un buen café. Espera recibir buenas noticias mañana. Hoy no ha sido su día pero no pierde la fe.

“Es diciembre, la época de los milagros. Y eso es lo que necesito ¡Un milagro!”

Termina de cenar y se va a la cama. Mañana habrá que madrugar. Hacer algunas llamadas, enviar algunos e-mails… Y si no hay buenas noticias tendrá que ir a visitar a su familia, aceptar la ayuda de la familia. ¿A quién más sino? Pensando en eso se envuelve entre las cobijas para mitigar el frío que siente. Intenta conciliar el sueño, pero es difícil. Es complicado dormir en esa situación.

“¡Hace un frío infernal! Y dentro de poco se pondrá peor. Es en momentos como este cuando más extraño a mi mujer”.

Misma noche. Misma ciudad. En otro lugar.

Me Llamo Carolina Berenice. Tengo veintidós años, no me licencie en la universidad, ni estudié la prepa, hice una carrera corta como secretaria pero no me ha servido para nada. Trabajo como cajera en un centro comercial y soy madre soltera. Mi sueño es ver feliz a Kike, mi hijo. De verdad. Satisfecho y capaz de valerse por sí solo cuando crezca. Por ese motivo me levanto por la mañana y regreso cansada a casa después de muchas horas. Pero no me pesa. Es mi hijo y lo quiero muchísimo, él es mi motivo para vivir.

Toda mi familia se lleva muy bien con mi hijo, sé que siempre estarán allí para mí y para él y que cuando haga falta me echarán siempre una mano; eso me tranquiliza. Aunque mi madre dice que por eso me aprovecho, ella tiene sus manías histéricas y algunos episodios de ira que me sacan de quicio, es que, en ocasiones, hacen que se comporte de manera distinta de como es en realidad. Porque mi madre es buena, lo sé. Mi padre es trabajador, y bueno también, aunque callado. Ellos se quieren muchísimo y sé que me aman a mí y a mis hermanos.

Tengo dos hermanos. Alejandra y José Luis. José Luis es muy simpático, emprendedor y muy listo. En la escuela no mucho, porque hasta ahora ha hecho muchos esfuerzos por terminar la prepa y nomas no lo consigue y sé, lo siento, que ése no es su camino, que lo sigue contra su voluntad para contentarnos, sobre todo a mi padre. Y luego está Alejandra, mi Ale, que aunque es la más pequeña, al final es la que mejor me entiende. Y la última esperanza de darles una satisfacción a mis padres. De vez en cuando me dice que me quiere y que no podría quererme más. Asegura que soy una buena hermana, honesta y auténtica, y eso me enorgullece. Siempre sabe cómo hacerme sentir bien.

Creo que hasta ahora no he conseguido lo que mis padres querían para mí. No fue un orgullo para ellos quedarme embarazada tan joven y mucho menos quedarme sola. Mi madre me lo dice cada que puede. Toda la gente lo dice siempre. Pero no me importa, yo creo en mí y en mi hijo. Y en mi familia. Cómo me gustaría conseguir todo lo que pretendo por mí misma. Es difícil. Pero tengo que lograrlo, me asusta que mi hijo se lleve una decepción cuando, al crecer, vea que no he logrado nada. Sé que muy pronto empezará a preguntar por su padre. Me aterra pensar que llegará el momento. ¿Qué le diré? Hasta ahora nunca le ha hecho falta una figura paterna, gracias a mi padre y a mi hermano.

Mi vida es sencilla, aunque llena de diversión y emociones, he tenido muchas experiencias, me he equivocado tanto, y puede que por eso, a ojos de los demás, parezca a veces una vida ligera y sin rumbo. No es así. Vivo como sé vivir y de la manera que me permite, pese a los muchos sacrificios, sacar adelante a mi hijo, un hijo que amo ardientemente tal y como es y no lo cambiaría por nada, ni por nadie en el mundo.

En el amor… He tenido bastantes oportunidades en el amor. También me he equivocado. Y sé que quizá les he hecho daño a hombres buenos pero nunca ha sido mi intención. Soy una persona alegre y muy sociable. Creo que eso me ha traído algunos problemas. Se suele confundir mis gestos amistosos. Para mucha gente, no soy sociable, más bien soy coqueta, y ser coqueta es sinónimo de ser ligera, fácil. Y yo no lo soy.

Este sentimiento, no ha sido nunca fácil para mí, me habría gustado que fuese como el que viven mis padres o las parejas de las películas, pero el mío es un sentimiento realmente raro. No siento envidia, quiero a mi novio, tengo novio y lo quiero, no ha sido todo miel sobre granola pero tenemos una relación más o menos estable. A veces pienso que es más costumbre que amor.

Mi novio se llama Jan. Es un hombre bueno, cariñoso, trabajador, siempre dispuesto a cumplir mis deseos y los de Kike sea como sea. Siempre, desde que lo conocí, me ha apoyado, ha estado conmigo en las buenas y en las malas y en las peores. Le debo tanto a Jan, mi Jan, mi niño hermoso. Llegó a mi vida en el momento que más lo necesitaba y se ha mantenido allí, pero sé que, quizá con el tiempo, se ha extraviado un poco en sus frustraciones, en sus celos, en la inseguridad que siente hacia mí. No confía en mí, en mi amor. Eso me molesta mucho. Me ofende. Me hace sentir mal.

Ese es el principal problema entre nosotros: Sus Celos. Esa es la fuente de nuestras discusiones. Es el mayor de sus defectos y es el que a mí me hace explotar y gritar y por el qué a veces quiero terminar con todo. Pero pese a sus defectos, en el fondo, es una hermosa relación la que tenemos, y todavía recuerdo los innumerables proyectos e ideas que teníamos cuando comenzó, cuando Jan quería comerse el mundo y regalarme el “bienestar” casandose conmigo. Quizá Jan nunca ha entendido -porque tal vez yo no he conseguido hacérselo sentir- que mi “bienestar” no sería desposándose conmigo, sería que estuviese un poco más sereno, que vea un poco más por él mismo, que no abandone sus sueños por estar siempre a mi lado, ni que se desviva por complacerme, me gustaría que fuera más seguro y no verlo llorar como hace a veces cuando me pide perdón después de que discutimos. Eso me desespera y me dan ganas de dejarlo, pero no puedo. Al final no puedo.

¿Qué espero de la vida? Ya lo dije, ver feliz a mi hijo, darle motivos de orgullo, y sólo puedo hacerlo de una forma: superándome, siendo auténticamente feliz, valiente, fuerte, y confiando en la vida.

Así soy yo. En pocas palabras soy una persona muy impulsiva y explosiva, pretendo hacerme la fuerte pero en el fondo soy muy sensible y tierna, me gustan las cosas simples, que me hagan reír, y odio que las personas te quieran por lo que tienes y no por cómo eres. Siempre he tratado de vivir así. Y así soy feliz en este momento de mi vida con Jan y mi hijo. Con mi familia. Con mi trabajo. Con mi forma de ser. Con todos mis errores. Así soy feliz…

¿De verdad? ¿Soy feliz así…?

Eclipse 1

 

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