La Pelota Caliente – El Regreso de Nataly 26

 

Es Lunes. Es el atardecer.

La pelota está caliente.  El diamante brilla en todo su esplendor. Es el final de la 9a entrada. El rancho está casi ardiendo con corredores en primera y segunda base. No hay outs.

En la caja de bateo Marco se prepara. Su equipo esta abajo en el marcador. No ha estado muy fino durante todo el partido pero es el momento clave para remontar y ganar. Depende de él. No puede fallar.

Los pocos fanáticos que se han dado cita para este encuentro se levantan y apoyan a su equipo. Es sólo un juego amistoso, pero el orgullo está en juego. Se puede percibir la tensión que hay entre el pitcher y el bateador.
El pitcher sonríe de forma arrogante desde la lomita. “Ya no habrá más regalos”-Le dice al bateador-“Vas a morder el polvo”. Estaba claro que había regalado dos boletos con tal de enfrentarlo precisamente a él. Era un partido amistoso pero se había tornado personal entre estos dos.

Primer picheo: Es… Es una bola rápida. Es…

¡Strike!

El bateador empieza a sudar. De él depende sumar en la pizarra y ganar. Pero no puede concentrarse. Algo dentro de él se lo impide.
El pitcher lanza una curva. Y el bateador intenta golpear violentamente sin éxito.

¡2do Strike!

El lanzador sonríe y predice desde el montículo: “Te voy a ponchar”. Mientras recibe la pelota y se prepara para lanzar una vez más…
Es ahora o nunca. Sabe que no ha estado plenamente concentrado en el juego. Tiene una razón muy importante, hoy le han comunicado que el amor de su vida se va a casar con otro. Esa noticia le afectó más de lo que quiso reconocer. Fue inesperado. Ya lleva separado de ella un tiempo pero él la ama y hay un fuerte vinculo que los unirá siempre: Tienen una hija. Y es por eso que no se resigna. Nunca se ha resignado pero tampoco ha luchado por ellas. Francamente le duele. Las estadísticas en ese sentido no son del todo favorables. Y quisiera con todas sus fuerzas que las cosas fueran diferentes, quisiera regresar en el tiempo y recuperar lo que ha perdido. Quisiera ir a Casa con su mujer y su hija. Ir a home(casa) como en el béisbol que es un juego perfectamente diseñado pero siempre cambiante. Nada pueda pasar igual dos veces. Y de igual forma, si pudiera, si la vida le diera otra oportunidad haría las cosas diferentes.  Iría siempre a Home(casa).

Un buen golpe con el bate puede cambiar el destino de un juego.  Un buen batazo le permitiría llegar a home. De esto se trata el béisbol. Se trata de un juego en el que el jugador es el que anota, no la pelota, donde el objetivo, siempre, es volver a casa(Al home).

Home(Casa), el lugar donde durante toda una temporada, durante toda una vida, las familias se congregan para aplaudir y defender, reír y llorar en cada partido. Casa(Home), donde todos quieren llegar al final de cada batalla de cada día. Un buen golpe es el medio para poder volver siempre a casa(home).

El pitcher está listo. Y ahí va: un lanzamiento que se abre lateralmente y baja y…

Marco efectúa un swing tan violento, con todas sus fuerzas. Un home run (Correr a casa) es el objetivo. Pero no consigue conectar.

¡Strike Out!

¡Ponchado!

¡Primer Out!

Ha sido eliminado. Como a Rosita Alvirez: Sólo tres tiros le dieron.

Pero el swing es tan fuerte que gira perdiendo el control y cae al suelo. Las burlas no se hacen esperar desde la cueva de los contrarios.  Literalmente: mordió el polvo.
Pero la cosa aún no acaba. La acción es trepidante. El catcher detecta el movimiento de los corredores hacia la segunda y tercera base respectivamente. Y actúa rápidamente. Lanza al tercera base y cae el segundo out. Y la acción no termina, de inmediato la bola viaja al 2a base. El siguiente corredor quiere regresar a primera pero ya no puede. ¡Tercer out!

¡Increíble!
Se ha producido una triple matanza.
Y en cuestión de segundos el juego ha terminado.

Los locales celebran. ¿Cómo no hacerlo? Ha sido una jugada defensiva extraordinaria. Pocas veces vista.
Marco seguía aún mordiendo el polvo cuando el pitcher contrario pasó junto de él. “De toletero no tienes nada. Nada”. Y se ríe burlonamente. “Te enseñaría como se batea pero ¿Qué crees? Ya se acabo el juego”. Y suelta la carcajada. La humillación estaba consumada.

Marco no aguanta más. Se levanta. Coge su bate Y encara a su adversario. “Yo te voy a enseñar…” Intenta golpear pero igual como estuvo en el partido erró el golpe y resultó que aquel tipo no sólo era bueno en el béisbol, también era buen peleador. No sólo tenía un buen picheo, también era dueño de una izquierda poderosa y un gancho de derecha demoledor.

Era cosa de dos pero luego se armó la campal. La pelota se ha calentado demasiado.

Al final…

Marco terminó en el hospital con varias lesiones. Parecía bastante grave pero al parecer no lo fue tanto. Supuestamente, en el mismo instante en que Marco y su equipo eran vapuleados salvajemente.  En otro sitio, en otro lugar…

Nataly sintió un fuerte estremecimiento. Dijo que sintió un vuelco en el corazón. Un mal presagio se apoderó de ella. Y desde ese momento se sintió intranquila, nerviosa. Pero no sabía por qué.

Fue horas más tarde, en la noche, cuando recibió la noticia: Marco, El padre de su hija, estaba muy grave en el hospital. Apenas escuchó la noticia cogió su bolso y salió corriendo en su búsqueda.  Se olvidó de todo. Sólo pensaba en estar con él. Saber que estaba bien. Y al llegar Y verlo en ese estado en que se encontraba no pudo evitar estallar en llanto y amarrarlo en un abrazo. Y se quedó a su lado hasta que amaneció. Y el universo conspiró e hizo lo suyo. Como en el béisbol todo cambió en unos instantes. Esa noche “Algo mágico pasó”. De pronto se esfumaron los rencores, los malos recuerdos. Y sobrevino una inesperada reconciliación. La vida estaba dando un giro inesperado, como en el béisbol.

Ya era un hecho que a la mañana siguiente, el martes, Nataly comenzaría una nueva vida.  Y así lo hizo. Pero esa nueva vida no sería con Peter, su prometido, sino que sería al lado de Marco.

“Como debió ser desde un principio”.

Y fue así que al amanecer juntos volvieron a casa donde les esperaba su hija. La familia se había reunido al fin en la casa(The Home). Y allí, en home, se encontraba el ansiado final feliz que Nataly siempre había estado esperando.

Esa misma mañana de martes Peter acudió puntual a la cita. Se suponía que  ese día era el comienzo de algo nuevo para él. Pero no sabía que ya estaba fuera(Out) del partido.

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