El Regreso de Nataly 23 – Seamos Espontáneos.

Bebo mi Whisky y  espero a que llegue el próximo martes. Pienso en Nataly, ella está realizando su sueño. Le costó mucho trabajo pero al fin está haciendo todo lo que soñó. Me da gusto por ella. Me alegro por ella. Pero al mismo tiempo siento algo de envidia. Es que yo nunca he podido concretar nada. Siento que yo me quedo atrás. Es duro quedarte siempre atrás.

Espero a Nataly; no sé dónde está, nos veremos hasta el martes y me pregunto si se encontrará bien. Ahora trabaja, cumple su sueño en el teatro. Antes ella esperaba a que yo saliera del trabajo para verme. Desempleado, ahora soy yo el que espera. Es duro ser el que se queda.

Hace mucho tiempo los hombres salían al mar, y las mujeres los esperaban, de pie junto a la orilla, escrutando el horizonte para divisar el diminuto barco. Ahora yo espero a Nataly. Ella se desvanece sin quererlo, de repente. Yo la espero. Esperar es lo mío; y cada momento de esa espera la percibo como un año, como una eternidad. Cada momento resulta tan lento y transparente como el cristal. A través de cada instante puedo ver infinitos instantes alineados, aguardando. ¿Por qué se ha marchado a donde yo no puedo seguirla?

En estos días que no la he visto pienso mucho más en ella. Todo parece simple hasta que piensas en ello. ¿Por qué la ausencia intensifica el amor?

“¡Ring!” Suena el teléfono. Es ella, es Nataly. Me dice que me extraña, que quiere que nos veamos. El teatro ha sido clausurado o algo así. El caso es que no tendrá que ir a trabajar. Es genial. Le digo que iré a verla.

Terminó mi trago y salgo a su encuentro. Estoy contento de verdad. Voy a guardar la botella y pienso que le he destapado sin que haya hecho nada especial. Algo se me ocurrirá. Y haré de este día algo especial. Pero ¿qué?

Al cabo de un rato estábamos juntos charlando.  Y me explicaba lo que había pasado y el por qué tendría más tiempo.

-Los chicos consiguieron una casa para ensayar, pero no tengo ganas de ir. Ya les dije que me tomaré el día. El fin de semana entero.

-¿Estás segura ?

-¿Qué pasa? ¿No puedo botar el trabajo para estar con mi novio? Es que soñé en ti. Quiero estar contigo.

-Y yo que creí que el teatro era tu prioridad.

-Mis prioridades son Liliana… y tú. Tú me lo has dicho: “Un hombre debe ordenar sus prioridades”.

-Sí, pero hay un inconveniente… ¡Tú no eres hombre…!  ¿Verdad que no?

Ella sonríe. Me da un zape, me abraza. Me besa. Es un beso cálido. Apasionado. Apenas me suelta y yo hago un esfuerzo por no vomitar. Ella nota mi mal gesto. Pero no me reclama. Quizá ya se ha acostumbrado. Ojalá. Me dijo que hubo un problema en el teatro, no me dio detalles pero dijo que no iría a sus ensayos. Tendría mucho tiempo libre y quería aprovecharlo conmigo. Yo estaba pensando en la manera de aprovechar ese tiempo. Quería hacer algo diferente a lo de siempre. Romper la rutina. Entonces dijo que un amigo le regaló unas entradas para una obra de teatro.

-Son entradas en primera fila para “Los Monólogos de la Vagina”. Actualmente sale Dalilah Polanco y las Hermanas Paleta. Me los regaló Javi.

-Es genial. Pues ya está, nos vamos al teatro. Será genial ver hablar a las vaginas de esas mujeres.

Me pareció tan genial hasta que los vi con más atención. Eran dos boletos en primera fila para una de las puestas en escena más renombradas. Pero había un pequeño detalle. Eran para el teatro Morelos… ¡En Morelia, Michoacán!

-Oye… está un poco lejos ¿no crees?

-¿Y qué? No importa, no vamos a desperdiciar esos boletos ¿o sí?

-¿Y si mejor nos vamos a bailar o al cine o… pasamos al blockbuster y alquilamos unas películas y la pasamos tranquilamente en casa? Además los boletos son hasta el domingo.

-Caray, Nataly. Eso es lo que hacen las parejas cansadas y viejas. Las amargadas. Y tú y yo no estamos viejos ni cansados. Hay un montón de aventuras por vivir. Además es viernes. Imagínate, nos vamos ahorita y podremos ir parando en cada pueblo. Será genial andar de turistas. Y el domingo llegamos a la función y para el lunes en la mañana ya estamos aquí.

-¿Y Lily?

-Pues ella está aún más joven. Seguro que con toda una vida por delante. Seguro que con un montón de aventuras por vivir.

-No. Digo que sí me agrada la idea de la aventura. Pero tengo una hija. No puedo irme nomas así como así.

-Pues que nos acompañe. El que tengas una hija no significa que debas privarte de aventuras. Es más, puedes incluirla en ellas. Sólo se vive una vez.  ¿Qué nunca viste a Los  Thornberrys? Eran aventuras con toda la familia.

-Es lo que me encanta de ti. Tú no me tratas como una señora. Y que bueno que tomes en cuenta a mi hija. Pero no es tan fácil. No podemos tomar las cosas a la ligera. No tenemos nada planeado. Y no creo que Lily pueda hablar con los animales.

-¿Y por qué no? ¿Cómo lo sabremos si no lo intentamos?

-Estás bien loquito. Ya no veas tanta televisión.

-¡Carajo! Nos vamos a hacer viejos y sin vivir la vida. No seas una amargada. Además recuerda que las mejores de la vida son aquellas que surgen de manera espontánea. Si te la pasas planeando cosas luego nunca haces nada. Salgamos de la rutina. Es que siento que nos hemos hundido en una rutina, en una monotonía. Hay que hacer cosas diferentes. Esta es una buena oportunidad.

Se quedó seria. Se lo pensó un momento.

-Ok, tienes razón. La monotonía no es sana. Pero no sé…

-Pues ya está. Quiero que vayamos hasta allá. Será una gran aventura. Además al fin podremos probar el coche en la autopista. Será una gran oportunidad.

-No sé si sea gran idea. Es que tenemos que ser maduros. Ya no somos un par de chiquillos…

-Sí. Bueno, te lo piensas demasiado. Sólo responde ¿Te apuntas o qué?

-Bueno… ¡Me apunto! Tienes razón ¡Seamos espontáneos!

Nos dimos un beso y un abrazo. Dimos un paseo. Ella hizo un par de llamadas, yo hice otro par y fue un hecho que nos íbamos.

-Ya verás que será genial. Hay que ser espontáneos de vez en cuando.

-Lo sé. Y sé que tú eres espontáneo. Y es algo de lo que me gusta de ti. Por cierto ¿No es lo que dice en tu perfil de Facebook? “Me encanta hacer cosas espontáneas y locas con mi chica”.:-)

-Pues por eso. Hagamos algo loco.

Fuimos por provisiones  y algo de ropa. Lily no pudo acompañarnos. A su padre no le gustó la idea. Intenté convencerlo pero Nataly dijo que lo mejor era que se quedara con su padre. Dijo que sería como una luna de miel.  Lily nos despidió en la puerta de su casa junto a su papá. Siento algo de pena por ese tipo. Yo sentí muy feo al ver a mi ex con otro. ¿Qué sentirá el ex de Nataly? Mira que hasta tiene que saludarme y dejar que su hija conviva conmigo. Es muy rara esta situación a veces. En fin… así nos tocó vivir.

Ese viernes casi al anochecer nos fuimos a Morelia.

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