El Regreso de Natal 18 – Los 11 de la Suerte

Te estás mirando al espejo, te has mojado la cara, y piensas en Nataly,  en lo que ocurrió ayer cuando estuviste cerca de la muerte, y terminas de recordar cómo es que llegaste a esto. A estar emborrachándote hasta la madrugada y en compañía de una bella chica.

Sí… te estabas poniendo una buena borrachera con Andrea, así se llama esa chica,  y tu primo. Bebiste sin parar desde la tarde anterior hasta que ya no pudiste más. Tiraste unas cobijas que tienes ahí guardadas para estos casos y caíste dormido de lo borracho que estabas.
Estabas teniendo un sueño con Ella.
Luego, Andrea te despertó y te acariciaba salvajemente… Pero también Caes en la cuenta de que ella no te estaba acariciando. Intentaba despertarte para que le dieras las llaves, ya que sin ellas no se puede abrir la puerta para salir. Te quedas pensando ¿Cómo pudo pasar?

20 horas antes…

Se suponía que era uno de los días más importantes en tu relación con Nataly… te iba a presentar con toda su familia como el novio oficial. Al fin conocerías a su madre y a los abuelos, a los tíos, etc.

Pero no. Te dieron el plantón. Llegaste puntual a la cita y esperaste y esperaste. Llamaste por teléfono pero nadie contestó. Te pusiste furioso. Enloqueciste. Contaste hasta diez y luego te tranquilizaste.
Sin más… decides irte a tu negocio. Abrir temprano. Estaba todo tan vacío y tú tan inquieto que fuiste a comprar unas cervezas. Y te pusiste a beber. Tú solo. Saboreas ese sabor amargo. Piensas que es deliciosa. Algo de la espuma se queda en tus labios. La extrañabas. Miras a tu cerveza y piensas que aunque es amarga, es fresca y reconfortante.
Enciendes un cigarrillo. Y con esa primera calada empiezas a pensar en tu pareja. Piensas que algo extraño le sucede. Tenían un plan para esta tarde. Sería divertido. Pero sin embargo ahora estás en tu negocio bebiendo una cerveza tras otra. Tú Solo. Sabes que algo raro está ocurriendo con Nataly. Ni siquiera te avisó.  Bebes de tu cerveza otra vez. Quisieras que en cada sorbo se disiparan las dudas. Sabes que algo le ocurre pero al mismo tiempo piensas que mejor no quisieras saber. Que fácil sería hacerse güey. Fingir que no pasa nada. Pero tú no eres así. No puedes quedarte callado así sin más. Sabes que algo pasa y no te quedarás quieto hasta descubrirlo. Estás pensando en eso. Te das cuenta de que tu vaso está vacío. Coges la otra cerveza que tienes a un lado, tomas el encendedor y vas a destaparla. Algo en tu caguama llama tu atención. En la ficha esta grabado un número. ¡¡Es el 11!!
Te ríes… Piensas en Rocío Liz y piensas que es el trauma que te ha heredado.
En eso, un tipo toca a la puerta del negocio. Llega muy amable y te pregunta si le puedes quemar un DVD. Claro que puedes. Y además te distraerá un poco para dejar de pensar en tantas cosas. El sujeto te da el disco y te dice que va a querer varias copias. Te agachas para insertar el Dvd en la computadora, que esta ubicada a tus pies, y al momento de incorporarte…
¡¡Sorpresa!!
El tipo te esta apuntando a la cara con un revolver… Eso no te lo esperabas. Cuando creías que tu vida no podía empeorar más: ya Te despidieron del trabajo, Tu novia te dejó plantado ¿y ahora esto? ¡Hazme el chingado favor!

“Orale cabrón, ya sabes”-te dice el infeliz delincuente. “¿Ya sabes qué?” Te dice que no te hagas pendejo y que saques todo. Te apunta tan de cerca que retrocedes. Es que sí da miedo. Sientes que estás cara a cara con la muerte.

Otro sujeto entra y cierra la puerta. Es su cómplice. “No te muevas hijo de la chingada”- te grita el que te apunta. Hazte para atrás. “- te ordena. El cómplice te empuja y se dirige a tu escritorio. Va directo sobre tu Laptop… Esa misma que te regaló tu hermano. No sabes que hacer… Ves a ese imbécil cerrando la Lap, lo ves desenchufar los cables. Mientras que el otro te sigue gritando mientras te apunta. Te piden el dinero, tu celular…
Ves a ese infeliz que quiere quitar el candado que le pusiste a la lap. No puede. El que tiene el arma te ordena que quites el candado. Te niegas. Piensas que en esa computadora tienes toda una vida. Y te acuerdas de que no hiciste las copias de seguridad. Justo en ese momento Piensas en lo importante que es tener un respaldo y que siempre lo estás postergando. “Sí, mañana compro unos dvds y le saco copia a todo”. Sí, cómo no. Nunca lo haces.

Piensas en Rocío y en Nataly; piensas en Mauro y en Paola. Piensas en Light, en Katya. Piensas en tu familia. Piensas en las miles de fotos de todos ellos que tienes allí, en todos los videos. Que más que fotos y videos son memorias y recuerdos tangibles de la gente que amas. Que amaste. Los videos de las primeras palabras de Mauro, los videos con Ella, los videos de Paola, de Nataly y de Liliana. Piensas en todas las cosas que has escrito: La búsqueda de Harumi, tus diarios, el regreso de Nataly, Los poemas a Light, los poemas a Roxio Lix, La Ética para Mauro, tus mil ensayos sobre educación y pedagogía y política y demás, tu tesis sobre superdotados, tu tesis sobre analfabetismo funcional, Cómo conocí a Roxio Lix, Bajo el Azul de tu Misterio, las canciones, un sin fin de cosas más…

Tienes toda una vida y un montón de sueños guardados en esa máquina. No puede ser que se pierdan en un instante. Tu ceño cambia. Estás molesto. No estás dispuesto a permitir que un par de imbéciles te roben eso. Sabes que las cosas materiales van y vienen. Pero no esos recuerdos tangibles que tienes allí. El que tiene la pistola se acerca a ti para intimidarte. Te dice que o quitas el candado o te mete un tiro. Te quedas pensando un instante, un segundo. Estás frente a dos delincuentes que intentan despojarte de tus cosas y de tus recuerdos guardados en ese aparato. Estás un poco ebrio y muy molesto… Ves la ficha en tu escritorio con el número 11… “Los11 de la suerte”- tiene grabado.

¿Qué haces?

Algo dentro de ti explota.
¡¡Chingas a tu madre!!- Le gritas al ampón. “Y deja de apuntarme con esa chingadera”. Con una mano apartas el arma de tu cara. El infeliz retrocede un paso pero Te advierte que te va a matar.
¡¡Pues si es que tienes huevos disparame!! ¡¡Aquí estoy!!!
Los rateros no se esperaban eso. Los has tomado por sorpresa.
“Mejor no la hagas de emoción porque te mato”-Te dice el ladrón al tiempo que se acerca a ti otra vez. Lo tienes tan cerca que decides actuar.
“¡¡Y yo te dije que chingues a tu madre!!”
Una vez más apartas el arma con la mano izquierda y con la derecha le das un puñetazo en la cara. Cae al suelo. Ves al otro venir hacía ti y lo recibes con un buen derechazo.
Piensas rápido. Piensas en que quizá podrías quitarle la pistola. Pero Son dos. Y ambos están por incorporarse.

“No voy a poder”.

Lo pateas en la cara y corres. Abres la puerta del negocio y sales corriendo a la calle. Ves a tus vecinos. todos trabajando tranquilamente. Nadie se ha percatado de lo que estaba pasando. Gritas que llamen a la policía. Pides auxilio. Todos te miran sorprendido.

El ratero con el revólver sale detrás tuyo. La gente al ver que viene armado corre a esconderse. En un instante la calle se queda desierta. Eso te pone más furioso aún. Giras de nuevo hacía el ladrón. Que te amenaza. Y le haces saber que no te intimida. Caminas hacia el. Al tiempo que le sentencias varias maldiciones e insultos.

“Te voy a matar” te grita. Piensas que si fuera así ya lo habría hecho. No temes a la muerte. Nada te asusta. Caminas hacia él decidido a terminar lo que empezaste unos momentos antes. No vas a permitir que esos infelices se salgan con la suya. Caminas y amenazas…

El asaltante, a pesar de que tiene el arma y la ventaja, parece de pronto más asustado. Ya casi lo tienes al alcance pero sale corriendo. Y su cómplice también. Quisieras ir a perseguirlo pero… La verdad te da flojera.

Miras al interior del negocio. Esta hecho un desastre. Pero te satisface ver que no pudieron robarte nada. Tu lap top sigue allí… tus recuerdos… las fotos de Ella también.

Los ladrones huyen. Tus vecinos salen de sus escondites y van a verte, ahora si, a tu negocio. Algunos Te gritan que estas loco. “Que huevotes”.
Otros te alaban. Otros intentan regañarte. Pero ya todo pasó. El dependiente de la tienda de a lado te ofrece unas cervezas gratis. Las aceptas.
Te da una caguama. Vas a destaparla y lo primero que ves en la ficha es el once. Otra vez. No sabes que pensar, no sabes si reír o llorar. Pero el once esta aquí. Empiezas a creer que tal vez sí tiene algo que ver. Que tal vez sí cabe la posibilidad de que tenga algo mágico.
Maldices la hora en que Rocío Liz te pegó esa estúpida idea.
Recoges un poco el desastre. Enciendes de nuevo la computadora. Tiene unos golpes pero parece que aún funciona.

Tu amiga Rosie te saluda a través del messenger. Le cuentas sobre el incidente. Platican un poco. Luego vueles a beber… Y sigues bebiendo sin parar. Piensas en que pudiste haber muerto. Imaginas la escena. Sólo sonríes. Y piensas que la vida no vale nada. Llega Diana Laura. Te regaña. Te abraza y te reconforta después del susto. Le cuentas lo ocurrido. Le cuentas a todos los que llegan lo ocurrido. Eres un loco. Eres un héroe. Eres tu Héroe. Y estás borracho.

Sigues bebiendo. Llega tu primo y se une a la fiesta improvisada. Pasan las horas. Ni hay clientes. Así que sigues bebiendo. Y cotorreando con tu primo y otros amigos que llegan. Siempre que estás bebiendo de repente te aparecen muchos “amigos”.

De pronto llega Andrea. Tan alegre como siempre. Tan simpática como siempre. Y con ese acento provinciano que te da tanta risa cuando la oyes hablar. Le invitas una copa. Ella acepta. Te dice que tenía tantas ganas de tomar. Y bebe y brinda contigo. Y te cuenta sus penas. Y tú le cuentas las tuyas. Y se abrazan para consolarse. Y siguen bebiendo.

Todos los “amigos” comienzan a irse cuando les dices que paguen una ronda excepto Andrea y tu primo. Se quedan sólo los tres. Tu primo te dice que quiere amanecersela. Andrea lo apoya. “Hay que ponernos hasta la madre”. “Hasta vomitar sangre y tripas”.

Ya está. Cierras el negocio, luego vas con ellos dos a una vinatería y compran varias cervezas, cigarros y botana. Y beben y oyen música hasta que llegó el momento en que ya no pudiste más y te quedaste dormido.

Te despertó Andrea. Y tú te la fajaste.  Sin querer has descubierto que es una mujer muy ardiente. Quizás alguna vez lo imaginaste. Pero hoy lo estás comprobando. Y se siente genial.

Así llegamos al punto en que comenzaste. En el que estás mirándote al espejo tratando de aclarar tu mente. Pensando en lo que hubiera pasado si Nataly no te hubiera dejado plantado. Si no te hubiera plantado ,entonces No hubieras venido a abrir al negocio, no te hubieras puesto a beber, no te hubieran intentado asaltar, no te habrías puesto tan borracho, no hubieras maldecido, no te habrías fajado a Andrea…

Piensas también en qué hubiera pasado si el ratero de verdad te hubiera disparado… Estarías muerto o en el hospital…

Ellos regresan con más alcohol y te sacan de tus pensamientos. Vuelves a la realidad Y sigues bebiendo y sigues fajando con Andrea. Está por amanecer cuando tu primo se queda dormido al fin. Mientras que tú estás más despierto que nunca y ardiendo entre los brazos de Andrea. Su cuerpo es espectacular. Y lo disfrutas. Tiene una cintura diminuta y unas caderas tan anchas que quieres perderte en ellas. Nunca lo hubieras imaginado. De pronto hasta el acento provinciano se ha ido. La escuchas hablar y tiene en su voz el acento más sensual que le has oído nunca.

Te dice que no quiere ser un ligue de una noche, que ella quiere algo bien contigo. Y tú no sabes que decir. ¡Tú tienes novia! Una novia que parece que te ha olvidado. Sería por despecho, por borracho, porque la vida es corta o lo que sea pero le dices que sí, claro ¿por qué no? Lo dices sin pensártelo mucho. Lo único que quieres por ahora es seguir disfrutando y perderte en esa divina Pasión. Te besa y te acaricia. Te promete el paraíso. No dejan de beber, de bailar y arder hasta que amanece.

La estas besando y piensas en Nataly. Y piensas que quizá está mal lo que haces pero que en todo caso ella te ha orillado… Piensas que portarte bien y ser fiel no te ha resultado  nada bien en el pasado. Quizá es hora de seguir otro rumbo.  Piensas que en verdad Pudiste haber muerto esta tarde… Y sin embargo estás con una chica esperando el amanecer… Ayer te sentías de lo peor por el plantón de Nataly y Hoy ya tienes dos novias…

Que cosas, vueltas que da la vida…

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One thought on “El Regreso de Natal 18 – Los 11 de la Suerte

  1. leia y recordaba ese incidente, ya me lo habias comentado por el messenger efectivamente.
    lo que ignoraba era lo que siguio mas tarde….esa borrachera y lo demas.
    no me cansare de decirte que me encanta lo que escribes.
    continua haciendolo y deleitando a los que seguimos leyendote…

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