El Regreso de Nataly 16.

El del Relato Pornográfico.

Nataly regresó a mi vida. Regresó Liliana también. Hemos pasado gratos momentos los tres. Y eso es genial. Al menos para mí lo es. Me siento bien. Casi siento que la vida ha puesto todas las cosas en su lugar. Casi me siento completo… Casi.

Nataly estudió Literatura Dramática y Teatro. Posee grandes conocimientos y enormes cualidades a ese respecto. Ha sido protagonista en varias puestas en escena. Es una gran actriz. Sin duda que lo es. Y además siempre está al día en cuanto a literatura. Siempre me ha hecho grandes recomendaciones. Pero más que otra cosa ella es amante del teatro. Desde siempre le gustó ese arte. Y aún más desde que descubrió que su cumpleaños coincide precisamente con el Día mundial del teatro. Ese día celebra su cumpleaños y una de sus pasiones.

Sucedió un día, que salimos con Lily, como una bonita y joven familia, cuando fuimos a ver la puesta en escena de uno de mis libros preferidos: El Principito de Saint-Exupéry. La mayoría del reparto eran amigos de ella de la escuela. Estuvo bien.  Lily se aburrió, yo me aburrí. Pero Naty se emocionó tanto que casi lloró cuando El Principito descubre el rosal y se da cuenta de que su rosa no es única. Sí.. la escena es única. La Rosa era única…

La Rosa es el Personaje que nos pone de manifiesto el amor del Principito. Y al igual que él, todos tenemos nuestra rosa, la Rosa no es una flor cualquiera, es su amor, es espléndida, es magnífica entre otras muchas, es única en su “planeta”. Ha habido otras, pero ésta es la que ha “florecido” y perdura, es la metáfora de la mujer que ama, que se ha quedado para siempre en su corazón. Bonita, huele bien, perfecta y, al mismo tiempo, llena de imperfecciones; es frágil, hay que cuidarla, mimarla, estar siempre atento; además es orgullosa, es vanidosa, egoísta y mentirosa. Aun así es su flor, única entre otras. La Rosa pone de manifiesto la inocencia del principito, su inexperiencia.

De pronto Soy el Principito.  Y mi flor se llama Rocío. Al igual que el Principito he encontrado que hay un jardín lleno de flores hermosas. Pero la única que floreció y perdura aún es Ella, sólo ella.Pero quiero que Naty sea mi flor.  Y quiero cuidarla y mimarla. Y lograr que florezca y perdure. Y sigo trabajando en ello.

La obra no fue la más aclamada. Pero lo mejor llegó al final, y es que pudimos pasar hasta los camerinos y todo. Conocí a algunos de sus amigos. Luego de la obra fuimos a comer y continuar con la charla. Entre tanta platica y cotorreo, Nataly le comentó a sus amigos que yo tenía la inquietud de escribir. Es mi inquietud, les dije. Pero creo que no soy muy talentoso. Me parecieron todos buena gente y me dijeron que nunca dejara de intentarlo.  Que si creía yo que no era muy talentoso pues que de todos modos nunca dejara de esforzarme y que trabajara en ello.

Javi, uno de sus amigos más cercanos, me invitó a participar en un concurso literario. Pero que el tema de dicho concurso era sobre erotismo. “Tienes que escribir algunos cuentos pero de contenido erótico, el premio está muy bien”. Nataly me animó mucho a que participara.

Ya antes había incursionado en ese sentido. Hace un tiempo, experimente con la idea de escribir un cuento en ese sentido. Escribí un par de relatos, pero lo dejé.

Y ahora, Mi siempre vivo deseo de escribir y, de paso, ganar unos pesos  me hizo escribir un volumen de narraciones cuyo pomposo título era: “Historias de la Vía Láctea”. Fue una serie de 5 cuentos eróticos.

Lo que escribí en cada cuento dejaba muchísimo que desear me dijo Nataly “…en especial, dejan por desear el deseo” . Yo estaba convencido de que eran verdaderamente eróticos mis cuentos, y, en realidad, como descubrí y acepte posteriormente, es que eran absurdamente pornográficos.

El primero de esos cuentos fue uno llamado El Big Bang y la vía lactea. Nataly me dijo que era el único de mis 5 cuentos que “casi” era erótico, “Porque el resto no es más que simple pornografía en prosa”. Le dije que estaba inspirado en nosotros. Y sólo se rió. y luego me besó.

El segundo se llamaba “El Deseo de Saber”, y trataba sobre una pareja que quiere experimentar cosas nuevas respecto a su sexualidad. Otro se llamó “Sexualidad del oprimido”, lo que Nataly llamó “Una especie de blasfemia hacia Freire“. Luego vino “Apetito de Destrucción”, inspirado en el álbum homónimo de los Guns ‘n Roses; el cual narraba la autodestrucción a la que es conducida una chica, mediante el sexo, después de una mala relación. Y el último fue un cuento reciclado que había escrito unos años atrás, se llamaba “El Autobús” y narraba la historia de dos novios que hacen un viaje a Acapulco, pero les toca asientos separados, y durante el viaje la chava le es infiel a su novio con un extraño que se sentó junto a ella. Y el inocente novio, sentado unos metros adelante, jamás se enteró.

El autobús es un cuento que me trae malos recuerdos. Lo incluí en el volumen para el concurso porque se me agotaba el tiempo límite para la entrega. Así que fue por eso que lo incluí.

“Ese es el más asqueroso de todos”, me dijo Nataly. Algo de las muchas cosas que me dijo fue que además, lo que escribí en esos cuentos seguramente reflejaba mucho de mí. Y probablemente de mis experiencias. Yo le dije que sí, “Es probable”. Y que precisamente ese último cuento le hacía pensar cosas terribles. Por ejemplo que seguramente yo le ponía los cuernos y que ella nunca se enteraba. Eso último me hizo decir un tremendo ¡Hazme el chingado favor!

Ese último cuento lo había escrito durante un invierno. Lo escribí y a mí me parecía genial. Y entonces se me ocurrió enseñárselo a mi novia de ese entonces, a Rocío Liz, y lo que me dijo me hizo decir, al igual que ahora: ¡¡Hazme el chingado favor!!

“No me gustó tu cuento, Gordo. Me hizo pensar muchas cosas feas acerca de ti, me da miedo pensar que algún día me traicionaras con cualquier desconocida, como sucede en tu cuento. Pues a fin de cuentas si escribiste este cuento es porque deseabas hacerlo, ¡porque lo deseabas! y no me gusta esa idea.  No quisiera ser engañada nuevamente. Tengo miedo de que ya lo hayas hecho y yo no me he enterado”.

Luego vino la parte dramática…
“Estoy muy triste, me siento herida, me siento mal. No sé qué pensar pero me siento destruida en mis ilusiones, en mi interior desde el momento en el que he leído lo que escribes. Y me da miedo que todo lo que me has dicho pueda ser una vil mentira y que en un segundo muestres tu verdadero rostro y me hagas mucho daño”.

Tanta cosa que me dijo hasta me hizo deprimirme… Pensar que me comparaba con otros a cada paso. Eso era terrible. Discutimos mucho por ese dichoso cuento. ¿Cuantas veces no le habría yo visto la cara? Y luego, encima de todo lo escribo y se lo enseño. “Seguro que eso que describes si ocurrió”- me decía ella.

Y ahora… años después. Se lo enseño a otra chica. Y vuelve a pasar lo mismo. Sobra decir que no gané el concurso. Y que me retiré de escribir relatos eróticos y pornográficos.

Dejaré ese genero para otra ocasión. quizá para cuando madure más. Por lo pronto seguiré practicando el escribir novelas y cuentos. Sueño con lograr un día escribir cuentos tan maravillosos como El Principito…

El Principito es uno de mis cuentos favoritos, de esos que de verdad te ponen a pensar…

Y es que hay tanto de cierto en El Principito. No sé a quien se le ha ocurrido decir que es un cuento para niños cuando La verdad es que trata de temas y de sentimientos tan profundos y tan adultos. Cuando uno tiene a una flor piensa que es única. Y luego, con tristeza, descubres que no es así. Que hay tantas otras con sus mismas características. Nataly es muy parecida a mi flor. Es casi idéntica en muchos aspectos. Y eso da miedo. El Principito huyó de su planeta a causa de su rosa, que él creía única, para explorar otros mundos. Yo no huí de mi planeta. A mí me echaron. Y me puse a explorar otros mundos. Y he conocido a tantas otras flores. Pero la sigo pensando tanto a ella… Es que quizá me he equivocado de flor. Es que quizá lo que siento por Nataly no es amor. Es que quizá voy a terminar cometiendo el mismo error que Ella cometió conmigo. Es que no lo sé…

Lo único que sé es que quiero estar con Nataly y con Lily; y que quiero olvidare de mi Flor y cortarla de raiz. Pero es tan difícil…

Nataly se la pasa reclamando constantemente, me dice que tiene miedo de que yo la lastime otra vez, como ocurrió hace seis años. Es que quizá intuye algo. Es que quizá debo echarle más ganas. Es que quizá debo cuidar mejor a mi nueva Flor.

Es que las mujeres son así. Es que nunca le voy a fallar.

Continuará…

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