El Regreso de Nataly 15…

¿Como ser un buen padre? Es una duda que nunca te abandona. Yo no tengo hijos pero me la paso pensando en eso todo el tiempo. Cosa tan estúpida. Peor aún ¿como ser un buen padrastro? He tenido la extraña “suerte” de conocer a muchas mujeres. Y salir, al menos,  con la mitad de ellas. Y al menos,  la mitad de ellas eran mamás solteras.

Después de mucho hablar e insistir a Nataly, por fin llegó el gran día de conocer a su hija, el día de volver a encontrarme con Liliana. Hace seis años ella era una pequeña y tierna niña de 5. Era simpática y traviesa. La pequeña y flaca Liliana de 5 años. Creo que en ese tiempo nos tomamos mucho cariño. Incluso le acompañé a un festival del día del padre en el jardín de niños. Nos tomamos fotos y todo. No sé que habrá sido de esas fotos. Antes no había cámara digital, ni los celulares traían una integrada como ahora. Tenías que comprar el rollo, acomodarlo correctamente en la cámara, tomar las fotos, esperando que salieran bien, rogando porque funcionara bien el flash, y que no saliera tu dedo o cosas así, y que después no se fuera a velar la película. Ir a revelarlas. Abrir el sobre, etc. Se las mostrabas a los amigos y familiares. Luego las guardabas en un álbum. Era hasta emocionante. Hoy es más simple. Puedes checar en el momento como salieron, y tomar todas las que quieras sin preocuparte de que se agote el rollo. Luego las subes al Hi5 o al Facebook para compartirlas con todo el mundo. Literalmente.

Quedamos de vernos en el lugar habitual, el Samborns de Tezontle, un domingo por la tarde. Estaba emocionado. Incluso nervioso. No había pasado mucho tiempo desde que empezamos a salir otra vez y ya estábamos dando el siguiente paso importante en nuestra relación. Yo pienso que cuando sales con una mujer que ya tiene hijos es muy importante conocerlos, saber cómo son y lo que ellos piensan. Hacer lo posible para llevarse bien con ellos. Porque es un aspecto que va a impactar decisivamente en la relación que lleves con su madre. Salir con una mamá soltera implica que no tienes una relación con una sola persona, sino que también con sus hijos. Ya sean uno, dos, tres o los que sean. Como sea, ya no es una relación de dos.

Con Rocío Liz fue un poco complicado dar ese paso. No sé por qué exactamente pero no fue tan fácil dar ese paso. O creo que tal vez sí lo sé. Sin embargo, hoy con Nataly, las cosas no han sido más simples pero decidió darme la oportunidad de una vez. Lo antes posible.

Llegué un poco tarde a la cita, y lo hice a propósito. Quise que fueran ellas quienes me vieran llegar. Les he comprado flores para las dos. A Nataly le llevo un ramo de rosas y un kiss gigante. Para Liliana he comprado un ramo de lilis y muchos kisses de tamaño normal. Esperando sea un detalle simpático para ella.

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Y allí voy… Entro en el restaurante. Puedo reconocerlas en una mesa. Camino hacia allí y siento que me tiemblan las piernas. Al fin llego hasta ellas. No sé que decir. Ambas me miran. Nataly como con miedo. Lily me mira fríamente, con seriedad, con desdén. La frágil y flaca Lily de 5 años que recordaba, nada tiene que ver con la Lily de hoy.

“Hola, niñas hermosas”.

Puedo sentir a Nataly un poco tensa, recibe sus rosas y me saluda tímidamente. Luego me presenta con su bebé. “Hija… mira, él es mi novio, él es de quien te hablé”. Le dedico a Lily la mejor sonrisa que tengo, le miro con ternura. Le extiendo mi presente. “Esto es para ti, unas lilis hermosas para una niña aún más bella. Y muchos besitos. Mucho gusto en conocerte, Lily”. Se pone de pie. Acepta mi regalo. “Gracias”. La pequeña y flaca Lily ha crecido. ¿De verdad tiene 11 años? No lo puedo creer. Está casi de mi estatura. Pero además, luce bastante mayor. No sólo por su físico, también por su forma de hablar y comportarse parece, mínimo, como de 15.   No dejo de pensar ¿Qué le dan de comer a esta chica? Ahora comprendo lo que me dice su mamá de que muchos chavitos ya andan tras sus huesitos. Tomo asiento. Abrazo a mi chica. Yo le sonrío pero esa niña me frunce el ceño. No pinta nada fácil.

“¿Qué pasa baby?” –Le digo, y ella pone mirada de femme fatal. “Te dije que te comportaras”- le dice Naty. Y Lily reacciona violentamente: “ I don’t like as stepfather!”

“Órale pues… Hasta hablas inglés… Eres todo un estuche de monerías Guiño

Hay un silencio incomodo. Iba a decir otro comentario bobo, para romper el hielo. Pero ellas comienzan a discutir y lo hacen en inglés.

Regla No. 17.- No intervengas en las discusiones entre madres e hijos.

Al menos Lily lo hace, Nataly emplea una especie de spanglish. Sólo sonrío y las miro. Me mantengo al margen. Evidente tienen un problema. Un problema que no me corresponde resolver. Y yo me quedo pensando en lo que dijo Lily: “I don’t like as stepfather!”

Que palabra más fea esa de “Padrastro”. No me gusta. Creo que a nadie. Y de hecho, creo que a pesar de salir con mamás solteras y convivir con sus pequeños… Pues nunca he llegado a ser uno de verdad. He sido a lo mucho el extraño amigo de mamá, el novio,no sé; pero un padrastro no. Quizá para ellos seré ese sujeto extraño que va a visitar a mamá, que sale con ella y que a veces los lleva a pasear, que a veces les da regalos y los consiente.

Uno busca la palabra  Padrastro en Internet y te salen puras páginas con noticias sobre que el padrastro abusó, golpeó, mató o violó a sus hijastros. Cosas horribles.

Cuando los pequeños de tu pareja son precisamente Pequeños. No hay mucho problema. Basta con sonreírles, cargarlos, apapacharlos con algún detalle. Consentirlos un poco. Los problemas son cuando ya son un poco mayores. En este caso Lily tiene once años y parece de más.  Luce muy precoz. Sé con sólo mirarla a lo que me enfrento.

Mi tesis de licenciatura la estuve haciendo acerca de los sujetos superdotados. O, como les llaman en México, Sujetos con actitudes y capacidades sobresalientes. Durante mucho tiempo, como pedagogo,  he estudiado esa  rama de la educación especial. En algún momento me interesé mucho por ese tema. Y trabajé mucho al respecto. Y fue bastante complicado. Definir qué es un superdotado, un genio, o un alumno con aptitudes sobresalientes puede parecer inicialmente sencillo: es aquella persona cuyas capacidades son superiores a las normales, o a las esperadas para su edad y condición, en una o en varias áreas de la conducta humana. Esta definición, aparentemente clara y sencilla, abre, desde el punto de vista educativo, una serie de interrogantes no fáciles de resolver, tales como: ¿qué es lo normal y lo anormal?, ¿cómo darnos cuenta de esas diferencias?, ¿en qué medida deben existir dichas diferencias para requerir tratamiento especializado? ¿Qué conocemos sobre la superdotación? ¿Sabemos educar a un superdotado? ¿La superdotación se da solamente en el aspecto cognitivo o también hay individuos superdotados en el aspecto social o destrezas motrices? ¿Se da en todas las edades? ¿Cómo se sienten esos niños? Se vuelve algo tan complicado.

La mayoría de la gente se imagina a un niño con un pene gigante cuando escucha la palabra superdotado.

Cuando la gente me pregunta que si es verdad que en México existen ese tipo de personas yo siempre les respondo que sí. Sí existen. Pero casi nadie ha visto nunca a un sujeto superdotado. Y por lo tanto. Piensan que en realidad no existen. Que son como una leyenda urbana. Pero existen, de verdad que existen. ¿Por qué México no genera un Bill Gates?  ¿Un Albert Einstein? ¿Un hombre que invente algo novedoso, que gané millones y millones de dólares con una idea y que esa idea la exporte al mundo? Sencillo. Porque aquí en México no existe una verdadera educación especial que se ocupe de ellos. Yo estoy seguro de que  hay miles de niños con el potencial de Bill Gates, pero al mismo tiempo son olvidados, reprimidos, ignorados. La mayoría de los casos, esos niños con potencial son aquellos a quienes erróneamente tachan de hiperactivos, de niños molestos, por el hecho de que se la pasan preguntando todo acerca de todo; niños que nunca terminan las cosas(esto es porque son perfeccionistas, nunca están del todo satisfechos con su trabajo y se retrasan tratando de mejorarlo), y un sin fin de etcéteras. Y aunque que parezca paradójico en el ámbito educativo, los niños y jóvenes que presentan superdotación, y que desde una perspectiva cuantitativa se encuentran en el extremo “positivo” o “superior”, necesitan una educación especial para satisfacer sus necesidades escolares, sociales y familiares. Pasa algo, todos creen que los niños superdotados, no necesitan ningún apoyo, ni ningún estímulo. “Si son tan inteligentes, pues no necesitan ningún tipo de ayuda”. “Cualquier problema lo resolverán por ellos mismos”.

Sino, pasa todo lo contrario. La gente quiere creer que sus hijos son superdotados. “Es que es muy vivo, muy despierto”, te dicen, “es que es muy inteligente, habló bien rápido, caminó antes del año, aprendió a leer y a escribir desde los tres años”. Y la verdad es que nada de eso es impresionante. Hoy día hay guarderías en cada esquina. La educación es un gran negocio. Y mucha gente deja ahí a sus bebés. Y allí  reciben estimulación temprana. He ahí la razón por la que se vuelven muy despiertos. Es que todos olvidan que en este siglo está de moda la estimulación temprana. Y cualquier niño que reciba dicha estimulación es capaz de desarrollar todas sus capacidades, de un modo muy superior al de los niños que no las reciben. Los primeros seis años de vida se caracterizan por un alto grado de plasticidad neuronal, que permite la adquisición de funciones básicas como el control postural, la marcha o el lenguaje.Y eso no tiene nada que ver con la superdotación intelectual.

Incluso, para poner un ejemplo, hace muchos años, antes del auge de la estimulación temprana. Los niños que la gente suele decir que “desde chiquitos son muy inteligentes”, eran esos que recibían mucha atención por parte de los padres. Y son por lo general los primogénitos. El primer hijo en una familia es el que recibe la mayor atención. Todos los cuidados. Cuando va creciendo la familia. Al haber más niños, la atención va disminuyendo, dado que la atención que pueden brindar los padres se va dividiendo entre todos los hermanitos. Por eso, por lo general, el hermano mayor es casi siempre el más despierto, el más vivo, el que habló y caminó mucho antes que los demás.

Recuerdo mi estancia en el Instituto de Desarrollo y Estimulo para Alumnos con Talento. Estaba ubicado en la ciudad de Cuernavaca, Morelos; y Como era uno de los pocos lugares en los que se ofrecía la atención a los sujetos superdotados, la gente traía a sus hijos de todas partes del país, incluso del extranjero. Era una institución privada. Y para acceder, primero había que pagar una cuota muy costosa, la cual cubría los exámenes psicométricos y las pruebas de inteligencia pertinentes, el estudio de perfil, el diagnóstico, etc. El otro requisito indispensable era, obviamente, ser un superdotado.

Recuerdo a toda esa gente llegar con sus hijos, todos con la frente en alto y orgullosos, pagar el elevado precio, someterse a un sin fin de tests(como el instituto estaba basado en la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, había que trabajar arduamente para determinar cuál o cuáles eran los talentos con los que contaba el aspirante, y si éstos eran los suficientemente altos).

“Sé que es caro, pero vale la pena no desperdiciar el potencial de mi hijo”. Pobres niños, pobres de sus padres. Soportando sesiones maratónicas de evaluación. ¿Y para qué? Para que al final… Tuvieran que retirarse avergonzados y con la mirada baja, al descubrir que no eran tan inteligentes como creían. Debe ser muy difícil enfrentar se tipo de decepción. Todos quisiéramos que nuestros hijos fueran excepcionales. Y te esfuerzas por brindarles lo que consideras mejor para ellos. Recuerdo a Rocío Liz cuando me dijo que metería a su hija a la escuela privada. Que porque no quería que su potencial, que ella veía, se desperdiciara en las escuelas públicas. Y es que es cierto que la educación privada es mejor, pero a veces resulta contraproducente, a veces estresa demasiado a los niños al presionarlos para aprender cosas más rápido. Yo le sugerí que sería más lindo que fuera a la escuela pública. “Son más grandes, hay más niños, no hay tanta gente pedante, y van aprendiendo a su paso sin ser presionados”. “No- Me dijo Ella- Mi hija no es cualquier niña, imagínate ¡ya se sabe los nombres de los planetas!¡y además se sabe los nombres de los colores!” Se molestó tanto porque le dije que no me parecía nada impresionante. Que para mí era una niña “normal”(¿Qué es lo normal?)Le dije que yo también quería lo mejor para ella, y que creía que lo mejor era que no se sometiera a las presiones de las escuelas privadas tan pronto. “Al rato va a quedar igual de traumada y neurótica que tú” Se molesto tanto y Me dijo que de todos modos mi opinión no importaba, que yo no era nada de ella.

Regla no. 4: No opines en cosas que no te corresponden.

Regla no. 5: Lo que tú quieres no es lo que sus madres quieren.

Regla no. 9: Recuerda siempre que tú no tienes ningún derecho sobre los hijos ajenos.

A pesar de recibir muchas solicitudes en el instituto, eran pocos los casos excepcionales. Los verdaderos talentos  excepcionales casi nunca llegaban al instituto. Había que andar a la caza de talentos. A veces alguien escuchaba el rumor de algún caso e íbamos a constatarlo. Adquirí mucha experiencia en ese sentido. Miro a Lily y Obviamente es una chica fuera de lo ordinario. Pero mejor no opino, ahora lo único importante ahora es que hay que demostrarle lo mucho que me importa su madre.

Desempolvo mi manual del buen padrastro que me he ido inventando al paso de los años. El cual me recuerda lo que debería uno hacer en estos casos. Y me recuerda también que Nataly  no fue la primera mamá soltera con la que salí, antes de conocerla hubo alguien más.

El silencio es incomodo. Se vuelve eterno. Luego siguen discutiendo. La situación se torna tensa. Me como un chocolate. Y me voy… me voy y vuelo…

Hace muchos años trabajé como proyectista de redes telefónicas. Hacía planos, diagramas, proyectos de ampliación, renovación… etc. Muy distinto a lo de ahora. Trabajar en eso era sencillo, divertido. Pero a veces se complica cuando los proyectos son inmensos. En esa ocasión trabajaba en la expansión de red telefónica en Topilejo y mi equipo ya se había retrasado en la entrega del proyecto. Faltaban algunos detalles que no podíamos postergar, así que no paramos de trabajar hasta concluirlo y entregarlo. Fueron como dos días sin parar, todo el día y toda la noche. Al final todo salió bien. Eso creo. Tenía tanto sueño que ya ni sé… Salí del trabajo tan cansado y lo único en que pensaba era llegar a casa y dormir.

Era sábado. Abordé el metro de la línea 9. En la estación Chilpancingo. Serían como las 7 u 8 de la noche. Está Lleno de gente.  Subir es un martirio. Y yo muriéndome de sueño. Abordar el metro a esas horas es casi una proeza. Al fin pude coger un vagón. Me deslicé entre la gente hasta donde pude agarrarme bien de un tubo(Sin albur). Faltan 8 estaciones hasta mi destino. Al lado mío hay una chica. Tengo tanto sueño que lo último en lo que pienso es en ponerle atención a la gente. El caso es que esta chica a mi lado también viene cayéndose de sueño. Y ella sí, literalmente. Al punto de que, no sé en que momento, ya venía bien recargada en mi hombro. Pero Yo ni caso le hice, no le dije nada. Incluso hasta la abracé. Y ves allí a esa chava desconocida dormitando en mi brazo. Al llegar a la estación terminal la desperté. Se sonrojó, se puso nerviosa. Se disculpó y salió casi corriendo del vagón y caminó por el andén. Me pareció tan simpática su actitud. Y pues ya viéndola bien pues no estaba nada, pero nada mal. Era muy guapa. Una morena de lindas facciones, cabello largo y lacio. Negro como la noche y largo, largo como el invierno. Hasta el sueño se me quitó. Había un mar de gente, pero activé mi radar y no la perdí de vista. La alcancé al bajar las escaleras. Justo antes de entrar a la línea A. Le toqué el hombro. Estoy seguro de que ella sabía que la seguía pero al tocarle el hombro se hace la sorprendida.

-Hola-Le digo-Disculpa, es que no pude evitar mirarte… Es que…Bueno… Hemos compartido un lindo viaje y estoy seguro que podríamos tener muchos más y mucho más geniales…Ligón

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Ella sonríe. Está nerviosa. Me dice que su nombre es Patricia. Ella es La Primera Patricia. Me dice que va hasta los Reyes. A mí no me queda ni cerquita, pero le digo que también voy para allá. Abordamos el tren, sorprendentemente, está casi vacío. Nos sentamos y charlamos y charlamos, conociéndonos. Se llama Patricia pero no le gusta su nombre, prefiere que le digan Paty. Para cuando llegamos a Agrícola Oriental la llamo Paty. La miro a los ojos y le sonrío. Le pongo atención a cada palabra que dice. En Canal de San Juan ya le estoy sosteniendo la mano.

“Yo trabajo en casa, soy de Toluca, aunque por ahora vivo con mi hermano en los Reyes. Ahorita vengo de mi trabajo. Me gusta la música de banda, El recodo es mi favorita; mi comida preferida son las tostadas de pata; mi color favorito es el rosa; me gustan las películas de terror, y me encantan las telenovelas, mis favoritas son Amor Real, Clase 406 y Mariana de la Noche; soy géminis, y… creo que con ese dato puedes saber mucho más de mí, más de lo que cualquier cosa que te diga con mis palabras”.

En Tepalcates ya sabía que era Géminis. “Sí. Con eso podré conocerte mucho mejor”. Sonrisa Y ya conocía un poco de ella. En Guelatao me pregunta acerca de mí. Suelo dar mi poca información sobre mi persona a casi toda la gente, especialmente con las chicas que voy conociendo. Les digo sólo lo más esencial. “Soy proyectista, trabajo para Telmex, estudié física pero lo dejé porque descubrí que es imposible construir una máquina del tiempo y…”

“¿Física? Entonces has de hacer mucho ejercicio”.

“No es precisamente ese tipo de física pero, de hecho sí, hago mucho ejercicio. Pero te decía que ahorita trabajo en Telmex. Me han ofrecido un nuevo puesto pero me quieren mandar para Oaxaca. No sé si aceptar la oferta. Me lo estoy pensando. Aunque ahora que te he conocido tengo una razón más para quedarme aquí en la ciudadGuiño Yo prefiero la música Rock, me encanta el chocolate, casi no veo televisión ni voy al cine, ¿y qué más…? Pues yo soy Tauro.”

En Peñón Viejo ya le conté un poco de mí y, aparte de tomarle de la mano, ya la estoy abrazando. En Acatitla le pregunté que qué era exactamente a lo que se dedicaba, “Dices que trabajas en casa, ¿cómo es eso? ¿Qué haces o qué? Y si trabajas en casa ¿cómo es que vienes aquí?”

“Sí, trabajo en casa. No trabajo en mi casa. Ósea, soy…”-Hace una pausa. Se agacha, baja la mirada, y con un poco de incomodidad, me dice que trabaja como empleada doméstica. “¿Empleada doméstica?” “Sí, empleada doméstica, ósea sirvienta, mucama, maritornes, fámula, moza, criada… ¡¡De gata, pues!! De eso es que trabajo”. Casi me grita al decir lo último.  “Ok, ok… tranquila. Me quedó claro”.

En Santa Martha, que era donde ella bajaba, su sonrisa se desdibujó. Salimos del vagón abrazados pero ella caminaba con la mirada baja. La tomo por la barbilla, la miro a los ojos, le brindo una sonrisa, y acerco mi rostro lo más posible al suyo. “Oye, no pasa nada. Es un trabajo, y el trabajo, cualquiera que sea, como dice el dicho: Dignifica”. Le doy un beso en la boca. Apenas un piquito. Luego la abrazo. Rodeo su frágil cuerpo con mis brazos. Me abraza con tanta fuerza. Y nos quedamos allí abrazados a la mitad del andén. La gente pasa indiferente a nuestro alrededor. Paty recobra la sonrisa. Posa sus manos en mis hombros, una de sus manos sube a mi cabeza, con la otra toma mi rostro por una mejilla y me jala hacia si, y me besa. Esta vez de una forma tan apasionada.

Por primera vez pienso que es genial viajar en metro. Y mientras nos besamos, me estoy imaginando a Paty vestida con su traje de sirvienta francesa. Como toda una lolita. Toda una fantasía.

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La acompañé hasta su casa. Al llegar a donde vivía ya nos conocíamos mucho mejor. Me dijo que trabajaba por Tacubaya, que estaba de planta, que vivía allí y salía los sábados por la tarde y se quedaba a dormir en casa de un hermano y que todos los domingos se iba muy temprano a su pueblo. Que hoy había salido un poco tarde. Que por eso venia de malas y con sueño pero que lo bueno de ello era que me había conocido. Que para ella era como amor a primera vista. “Y fíjate que hoy que vi mi horóscopo, decía que pronto conocería el amor, pero no pensé que fuera tan pronto”. Yo no lo pensé de ese modo. Pero le dije lo que seguramente quería escuchar. Le digo palabras tan dulces. Y ella me besaba con tanta pasión, en forma casi  desesperada. Tenía como una hora de haberla conocido y se me ocurrió decirle  que si quería ser mi novia. Y ella dijo que sí. Se veía tan emocionada. Luego, se puso seria. “Es que hay algo que no te he dicho, y no sé como lo vas a tomar. Pero tenemos que hablarlo porque es algo muy importante.”

Carajo, llevamos 5 minutos de novios y ya se pone en plan de “Tenemos que hablar”. Cuando una chica te dice que tienen que hablarte de algo importante, o es que te van a cortar o es que te van a decir que están embarazadas o que tienen una enfermedad de transmisión sexual. Llevamos unos minutos de novios ¿Qué me va a decir?

“Es que soy madre soltera. Tengo dos hijos. Uno de 10 y otro de 5”.

¡Oh! he aquí el momento ¡oh!

¡Oh! Sorpresa. No es sólo una chica. Es un paquete completo de una chica hermosa y dos niños. “Vaya… Eso no me lo esperaba. ¿De 5 y de 10? ¿Pues cuantos años tienes? ”  “La verdad es que tengo 27, perdóname por haberte mentido en un principio, es que no pensé que las cosas fueran a llegar hasta este punto.” “¿Y dónde están tus hijos?” Me dice que ellos viven con sus abuelos en San Cayetano Morelos, en un pueblo cerca de Toluca. Que por la situación económica mejor se vino a trabajar a la capital. Y trabaja y vive sólo por ellos y para ellos. Y esa es la razón de que cada domingo tenga que regresar a su pueblo. Para ver a sus pequeños y llevarles el gasto.

Regla no. 2.- Los hijos son los más importante para las mamás. Siempre estarás por detrás de ellos.

No sé que decir. De pronto siento que la relación va muy rápido. Me estoy asfixiando. Pero le digo que no pasa nada, que no es ningún problema para mí. Y claro que no lo era. Paty trabajaba toda la semana. Sólo salía los sábados por la tarde y sus hijos estaban en Toluca. Creo que podía con eso:  verla solamente los sábados por la tarde noche. Era genial.

“Pues mira, en ese caso yo también tengo algo que decirte. Yo salgo con otra chica. Se llama Marisol y la veo casi todos los días pero sólo de lunes a viernes. O sea, tengo el fin de semana para compartirlo contigo. ¿Qué te parece?

Creo que le pareció bien puesto que accedió a que siguiéramos viéndonos. Y nos veíamos todos los sábados por la tarde y a veces los domingos por la mañana. Al segundo sábado que nos vimos, ocurrió una de las escenas más conmovedoras que he vivido,  la vi llegar con su uniforme de sirvienta-y no se parecía nada a mis fantasías- venía además con una maleta y unas cajitas de cartón. Y venía llorando. Acababan de despedirla. “Es que el joven se quiso aprovechar de mí y como no me dejé, cuando llegó la patrona simplemente me corrió”. Lloró y lloró durante horas. Me contó todo lo que había pasado. Y que no era la primera vez que le sucedía algo similar. Yo simplemente la abracé y traté de consolarla. Quise hacerla sentir mejor. Creo que lo estaba haciendo bien. Me dijo que yo era la persona más linda que había conocido. Pero que por lo mismo sentía una gran desconfianza hacia mí. Es que siempre me tocan las chicas locas.  “A mí se me hace que eres un embaucador”. “No, por favor no pienses eso”. “Es que es raro encontrar a alguien como tú, a mí se me hace que nomás me hablas bonito porque me quieres chingar”. “¿Cómo que te quiero chingar? Cálmate, no digas esas cosas ¿a qué te refieres?” Se pone de pie y me grita: “Sí, a que me quieres chingar, ¡¡nomás me quieres coger!! Eso es lo único que buscan todos los hombres. Tú no has de ser distinto ¿verdad?” No esperaba a que me dijera eso. Me quedé sin habla un rato. Me dio un poco de risa lo que me dijo. “Pues… para ser sincero, ¡sí! Me encantaría cogerte. Estás muy buena. Y estaría loco sino quisiera darte la revolcada de tu vida. Si eso es lo que piensas de mí, pues quizá tengas razón, así que entonces dejemos de perder el tiempo. ¿Cómo ves?” Se queda callada, sacada de onda. Al final… Terminamos yendo a un hotel. Y al día siguiente la acompañé a su pueblo. Me presentó ante sus padres y ante sus hijos.

El hijo mayor no estaba. Me presentó nomás al más pequeño por que el mayor estaba en la iglesia, era monaguillo. Tenía cinco años. Este pequeño no tuvo oportunidad de conocer a su verdadero padre. Y cuando me vio pensó que yo lo era. “¿Tú eres mi Papá?” Y yo todavía… “¡¡Claro que sí!!¿Cómo estás hijito?” Lo abrazo, lo cargo, le doy su domingo. Y el feliz de la vida. Salió corriendo a buscar a su hermano para darle la noticia. Paty no me dijo nada, parecía tan contenta ella también. Nos quedamos afuera de su casa en unas mecedoras esperando a los niños. Me encantan los pueblos y sus mecedoras afuera de la casa. Y yo charlando con los suegros. Todo iba bien. Luego vimos venir a los dos niños caminando. Yo me levanté para recibirlos. El pequeño se veía muy contento. Pero el mayor, al mirarme se detuvo en seco. Y tomo de la mano a su hermanito. Paty fue hacia ellos. Algo me dijo el suegro, que hizo que me descuidara. El caso es que estaba yo muy contento poniéndole atención al suegro cuando siento un golpe en mi cabeza, a la altura de mi oreja izquierda. Era el hijo mayor de Paty que me empezó a aventar de piedras. Me acomodó como tres pedradas. Antes de que pudiera ponerme a salvo, sólo alcancé a escuchar:”¡Ese no es mi Papá!” Paty le puso una golpiza por aquello al pobre chico y yo no dije nada. El hijo menor se puso muy triste y ya no se me acercaba. Cuando nos sentamos a comer a la mesa pude notar como ambos chavales me miraban de fea manera. El mayor más que nada. Seguro que me odiaba por el hecho de que yo no era su padre y porque además le puso su mamá una buena madriza por mi culpa. Los abuelos y su madre lo regañaron muy feo. Y yo que todavía le decía “Ya ves niño, por portarte mal”. Y mendigo escuincle que me la mienta. Y luego que me avienta su cuchara. Sobra decir que le pusieron otra buena. No pudimos pasar un lindo día como lo planeamos Paty y yo. Los dos niños se quejaron tanto de mi presencia que no pudimos ir a conocer los bonitos lugares que Paty me platicó el día anterior. Y a la menor oportunidad me recordaban a mi mamacita y que yo no era su padre. Supongo que mi gran error fue haber pretendido que lo era en un principio. Y me hubiera ahorrado tantos disgustos que me hicieron pasar en un sólo día. Y ellos se hubieran ahorrados tantas golpizas. 

Regla No. 1: Nunca pretendas ser su padre.

Cuando íbamos a regresar a a la ciudad. Escuché como Paty los regañaba y les imponía un castigo para toda la semana. “Ya déjalos, pobrecitos, los vas a traumar. No creo que pegándoles y gritándoles resuelvas nada”.

Regla No. 15: No intervengas cuando la madre regaña a los hijos.

“Ustedes tranquilos niños. No pasa nada. No le hagan caso a su madre, está exagerando, simplemente pórtense bien”. Me despedí y luego hasta les di unas monedas.

Regla No. 3: No contradigas a su madre. Menos enfrente de ellos.

Regla no. 15: No los malacostumbres.

 

Paty se molestó conmigo. Regresamos a la ciudad. Ella consiguió empleo rápidamente y de planta. La vería sólo los sábados por la tarde. Estuve saliendo con ella durante meses. A veces veía a sus hijos. Y poco a poco fui llevándome mejor con ellos. Cada que me veían esperaban a que les llevara o les diera algo. Paty a veces se oponía, me decía que los malacostumbraba. Yo siempre les daba unos pesos a sus espaldas.

Regla no. 11: No compres su afecto.

regla no. 12: Y mucho menos a escondidas de su madre.

Viví buenos momentos al lado de esa mujer y sus dos hijos. Y sólo la veía una vez a la semana. Y a sus pequeños muy de vez en cuando. Pero era genial. Hasta que Llegó el día en que, por razones muy personales, me tuve que ir de viaje a Oaxaca. Fue una gran aventura. Dejé de ver a Paty. Aunque manteníamos el contacto por teléfono. Pero poco a poco y conforme pasó el tiempo nos fuimos alejando más y más. Cuando terminé mi aventura en Oaxaca quise dedicarle más tiempo pero las cosas no volvieron a ser iguales. Incluso ya no me permitió volver a ver a sus pequeños. Empezamos mal, pero terminamos llevándonos muy bien. Y ahora ya nunca los vería.

Siempre pasa lo mismo. Te encariñas con los hijos de otros. Y luego no hay nada que puedas hacer al respecto.

Regla no. 14: No te encariñes con los hijos ajenos.

Y fue el fin. Perdí el contacto con Paty. Poco antes, supe que el papá de los niños había vuelto y se los quería quitar para llevarlos a vivir con él y con su nueva esposa. Paty sufrió mucho, yo hice lo que pude para apoyarla. Luego, Nunca más volví a saber de ella ni de sus pequeños. No sé en que acabó todo.

Después conocí a Nataly. Conocí a la pequeña y flaca Lily de cinco años. Y fuimos muy felices durante un tiempo. Luego… Pues ya saben. Pasaron 6 años y me reencontré con ellas otra vez.

La discusión está en un punto álgido y yo no sé que decir. O si por lo menos debería decir algo. Lily está muy exaltada. Y le grita algo muy feo a mi chica. Y allí es cuando intervengo.

“Oye, no le hables así a tu madre. Respétala”

Regla no. 6: No intentes regañarlos.

“tú no te metas”-Me dice Nataly. “Usted no es mi padre” Me dice Lily. “¿Y si mejor pedimos algo de comer?”-Les digo yo. “Relájense las dos. Vamos a comer. Ya saben: Barriga llena corazón contento. Ya verán que todo se va a solucionar”.

La mesera nos pide la orden. Yo intento conversar con ambas chicas. Pero la tensión aún no se ha disipado. Es un tormento esta situación. No parece que vaya a mejorar. “Ya sé que no soy tu papá, ni siquiera pretendo serlo. Sólo pienso que si de verdad quieres a tu mami deberías comprenderla y apoyarla. ¿No quieres ver a tu madre feliz? Yo hago lo posible por hacerla feliz, creo que lo voy logrando. Pero necesito que tú también pongas de tu parte. Haz el intento ¿quieres?” “Haré lo posible. Es que no entiendo, mamá. My Dad is taller and more Handsome”. “Ay niña… cállate. No digas eso. Él también habla inglés y entendió lo que dijiste, así que discúlpate.”

“Déjala, no pasa nada. Es lógico que haga comparaciones. Suele pasar, no hay problema.”

“Lo siento, pero es la verdad. Sin ofender. No sé cómo has podido cambiar a mi Daddy por este señor. Mi papá es además alguien muy inteligente, con decirle que fue él quien me enseñó a hablar inglés y muchas cosas más.”

No sé que me pasó pero mi paciencia se agotó de pronto. “Sí, ya me imagino las maravillosas cosas que te ha enseñado. Lo bueno que eres una niña, sino, seguro que te enseña a ser un patán igual que él.”

Regla no. 10 Nunca hables mal de su verdadero padre.

La mirada de femme fatal otra vez. Y ahora doble. Nataly reprueba mi comentario. Yo me disculpo. No quiero que esto se vuelva personal. Nataly me importa. Y me importa también tener la mejor relación posible con su hija. Le digo a Lily que sólo bromeo. Le digo que estoy seguro que su papá debe ser un tipo genial. Le cuento algunos chistes. Bromeo. Intento sacar lo mejor de mí. Mi lado más encantador.

Comimos, charlamos, nos reímos. De algún modo pudimos pasarla más o menos bien. Luego fuimos a la plaza oriente. Fuimos al cine. Vimos la película que Lily quiso. Vimos Alicia en el País de las Maravillas otra vez. Hicimos algunas compras. En fin que al final la mirada fatal dejó de aparecer. Después de todo Lily seguía siendo una niña. Una niñota. Y creo que pude ganármela.

Cuando íbamos muy felices al estacionamiento, ya para irnos a casa. Nos encontramos con el papá de Lily. Quien casualmente iba a pasando por allí. Lily corrió a sus brazos. Nataly se puso nerviosa. Nos ignoramos mutuamente. Le dijo a Nataly que se llevaría a su hija si no había inconveniente. No lo hubo. La niña se despidió de mí y me dio un beso en la mejilla. Me dijo que después de todo no era tan malo. Y me sonrió muy tiernamente. “Hasta pronto”-Ledije. Luego se  fue. Y vi como ese tipo me miraba d fea manera. Supongo que no le agrado mucho que me llevara bien con su hija.

Nos fuimos a casa. Platicamos sobre lo que pasó en la tarde. Me agradeció que me portara tan lindo a pesar de todas las groserías de su niña. Y que las cosas iban pintando mejor. “Lástima que Marco tenía que aparecerse”. “Gajes del oficio” Le respondo. Guiño Me siento muy entusiasmado. “Hace poco perdí a una hija… y hoy ¡Tengo una nueva hija! ¿No es genial?”

Regla no. 13: No te la pases diciendo que son tus hijos. Nunca lo serán.

Ella sólo sonríe. Me sigue la corriente. Y yo me siento emocionado. Pero al mismo tiempo me pregunto si esto será real. ¿Debería entusiasmarme? ¿Empezar a creérmelo?

Me despedí de mi chica y me fui camino a casa. Y durante el trayecto imaginaba tantas cosas. Me imagino nuestra boda. La iglesia, la recepción. Me imagino la foto familiar. Nataly, Lily y yo. Como una familia feliz. Empezamos medio mal pero las cosas mejoraron y pintan mejor. Me imagino la convivencia cotidiana. Me imagino el cómo será cuando Lily cumpla sus 15 años. Cuando me empiece a platicar de los novios y esas cosas. Y todos los consejos que le daré. Y Muchas más cosas. Me imagino todas las cosas que le compraré y todo lo que espero compartir a su lado. Y sueño con el día en que ella me diga “Papá”. Pero también… empiezo a imaginar cuando aparezcan de nuevo esos episodios en los que te recuerdan que tú no eres su padre. Que tú no eres nadie. Y que nunca lo serás. Me pongo a llorar. Empiezo a tener miedo. ¿Y si me encariño demasiado con ellas y luego las pierdo? Ya ha pasado antes. Pero quiero ser optimista. Pase lo que pase disfrutaré el momento. Lo que sea que venga no es problema mío. Será problema del Yo del futuro.

Y sueño con el día en que pueda por fin tener un hijo propio. Uno al que no me puedan quitar nunca. Uno al que lo voy a querer tanto y nunca dejaré. Por fuertes que sean los vientos…

Me imaginé toda una vida… y era toda tan genial. El tan anhelado final feliz quizá esta cerca. Muy cerca. Más cerca que nunca. Ya lo tenía todo calculado. Pero había un par de detalles que escapaban a mi utopía. Unas variables que había olvidado. Un par de personajes en esta historia que o tomaba en cuenta. Y que pronto haría su aparición y serían un factor clave para el final infeliz de esta historia.

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