Calavera Para Nataly

Ya lo había dicho Mario Benedetti un día,
que después de todo, la muerte era el síntoma de que hubo vida.

Cuando me dijeron que Natalia se moría
yo nomás no lo creía.
Hoy ya se ha muerto, y yo que no lo creo del todo todavía.

Y Se fue de nuestro lado
Como en su poema más amado.
Una noche que
era todo un puñado
de estrellas y de agonía.

Palpo, gusto, escucho, huelo y veo
y sin embargo aún no lo creo.
Su rostro, sus huesos largos
y con todo y eso yo no lo creo.

Y es que todavía dudo de esta tu muerte
porque el hecho de perderte,
por tercera vez,
me parece demasía.

Pero se ha muerto y eso es seguro.
Y se fue con su mirada y su literatura.
Y por eso su partida hace trágico el futuro.

Adiós a Natalia, ni modo,
le llegó su triste hora…
Nunca más veremos las velas aromáticas
en su alcoba,
ni la colección de peluches
en su cama,
Ni escucharemos la canción
de los Caifanes que siempre cantaba…

La veré a través del vaso,
por si acaso
bebo a su salud
una cerveza.
Adiós princesa.

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