El Regreso De Nataly 14

Todos tenemos alguna  carga. Supongo que es parte de la vida. Esas cosas de las que nos es muy difícil desprendernos. Pero como cualquier cosa, todo se vuelve más fácil cuando tienes a alguien que te echa una mano.

Jueves 8:17 a.m.

Me voy despertando. Es tardísimo. Quedé de verme con Nataly a las 9. No creo poder llegar a tiempo. Le mando un mensaje al celular para decirle que llegaré tarde. Más seguro nos veremos a las 10. Me responde de inmediato. Dice que  sino puedo ir no hay problema. Nos veremos después.

Me apuro a vestirme. Me pongo guapo. Me rasuro. Me echo perfume. Y salgo hacia mi encuentro con ella. Sólo espero que ya este más relajada. No me gusta que estemos peleados. Ya hemos discutido por otras cosas antes. Pero lo de ayer fue de verdad una discusión muy agitada. Espero no se repita.

Jueves 9:38 a.m.

Me vine manejando a toda velocidad. No es tan tarde. Como siempre, quedamos de vernos en el lugar habitual. Pero hoy no quiero esperar, así que mejor iré a su casa directamente. Ella me ha dicho que no vaya a su casa. Pero no, esta vez ya no seré tan condescendiente.

Me estaciono frente a su casa. Estoy a punto de tocar cuando se abre la puerta y va saliendo un tipo. Es alto, robusto, güero y con cara de maleante. Nos miramos un instante.

“Si, ¿Qué se te ofrece? ¿A quién buscas?”  Me pregunta. Lo miro de reojo. Puedo inferir quién es. Me mira intimidante. Me pongo serio. No me intimida. Luego sonrío. Ya sabes: “Lo cortés no quita lo valiente”. Le pregunto amablemente:

“Hola, qué tal… ¿Está Nataly?”

Voltea para un lado, voltea para otro. Me da la impresión de que se hace pendejo. Me pongo de malas.

“No, no está ¿Quién la busca?”

“Su novio”. Digo esto al mismo tiempo que sonrío descaradamente. Le guiño un ojo. Y enciendo un cigarrillo. Lo provoco. A veces soy un pendenciero. Y más cuando me topo con algún hijo de la chingada.

Me barre de arriba abajo con la mirada. Puedo sentir su desprecio. “¿Su novio…? Órale.”

“Órale… ¿Órale qué…?” Le echo el humo a la cara. “¿Está o no está, o no sabes, o te haces…?

Nataly aparece en ese instante.

“¿Qué haces aquí?”

-Oye, ¿no que no estabas?

-¿Qué haces aquí?- Me dice otra vez, algo sorprendida.

-¿Que qué hago aquí? Vine a verte. Quedamos de vernos. No me digas que ya se te olvidó. Que memoria la tuya…

-No. Claro que no se me olvidó. Es que quedamos de vernos en otro lado-mira su reloj-a otra hora.

-Si, ya sé. Es que quería darte una sorpresa. ¡Qué tal! Pero el sorprendido ahora soy yo.

-No pienses mal-Puedo notar un poco de nerviosismo en ella-  Mira te presento a Marco. Él es el papá de Lily. Marco, él es mi novio.

El tipo me mira seriamente. Yo sonrío cínicamente. “Mucho gusto”-Le digo. No nos damos la mano. Él se despide y se va. Ella extiende las manos. Como si suplicara.

-Antes de que me hagas una escenita: Él sólo vino  a pedirme permiso para llevarse a Lily de paseo mañana. Así que no vayas a estar pensando cosas que no son.

Empiezo mi escenita.

-Pues ya sabes lo que dice el dicho: “Piensa mal y acertarás”-Aunque esperaba no acertar-Ahora entiendo. Con razón me dijiste que si no podía venir no habría problema. Al fin que ya estabas muy bien acompañada.

Se lleva las manos al rostro.

-No me hagas esto, por favor. Hoy no.

Discutimos un poco. La verdad es que yo tampoco quería hacer esto más grande. Empiezo a bromear. Al cabo de unos minutos nos estamos riendo.

Siempre puedes recurrir pequeñas bromas, a chistes, bromear con las cosas serias para evitar una pelea. No tomártelas tan en serio. Yo confío en ella. Quiero confiar en ella.

-¿Vamos a dar una vuelta o qué? –Me dice ella.

-Claro –Como buen caballero le abro la puerta del coche. Me subo yo también, enciendo el motor. Pongo algo de música y arranco. No sé por qué pero volteo y alcanzo a ver como ese tipo aún nos mira por una ventana. Ella también lo ve. Se hace la disimulada. Se agacha. Yo acelero, doy una vuelta. El tipo aún sigue observando por la ventana. Lo miro fijamente, sonrío, le guiño un ojo y le digo adiós con la mano. Ella sigue con la mirada baja. No toco más el tema. Hoy no queremos discutir.

Hacemos lo típico. Paseamos, vamos a comer. Nos reímos. Charlamos…

Poco después… Yo no dejo de pensar en lo que me dijo el día anterior.

“Sé que estos días hemos estado discutiendo por ese asunto de los ex. Espero podamos solucionar todo esto. Pero es que tener a tu ex cerca… No sé. Me parece que revuelve asuntos que quedaban sin resolver. ¿Cómo sabes que la chispa no se va a reavivar con tu ex estando tan cerca? Es como si las cosas no hubieran acabado entre ustedes dos…”

¿Será posible? ¿Debería dejar de hablarle a Ella?

A veces no sé cuando es que debería dejar de hablar.

-¿Lo dices en serio? ¿En verdad crees que aún quiero volver con mi ex?

-¿Qué?

-¿Qué si crees que de verdad te cambiaría para volver con mi ex?

-Pues… A decir verdad No lo sé. A veces me da la impresión de que así será. De que lo nuestro pende de un hilo. Pienso que tú aún no superas lo de tu ex.

-Lo he superado. Es sólo que no fue cualquier cosa. Al menos para mí no lo fue. No es algo que puedas olvidar de un día para otro.

-Te entiendo. Y del mismo modo espero que entiendas lo de la relación que llevo con Marco. Y como te he dicho varias veces: La relación que llevo es sólo por nuestra hija.

-Si, tú hija. Seria genial volver a verla. Recuerdo a la pequeña y flaca Liliana de 5 años. ¿Ha cambiado mucho? Me gustaría verla. Quizá un día. ¿Verdad?

-Si. Quizás un día.

-Eran lindos aquellos días en que salíamos a pasear como una familia. ¿Te acuerdas?

-Si. Me acuerdo. ¿Y sabes qué? Era de las cosas que más extrañaba. Con Marco nunca pude hacerlo. Hay tantas cosas que hemos hecho que nunca pude hacer con él.

Otra vez Marco… ¿Quién era Marco?

Marco es el padre de Liliana. Ellos se conocieron desde niños. Eran vecinos. Son vecinos. Se hicieron novios siendo adolescentes. Vivieron un tórrido romance y todo lo inherente a ese respecto. Total, que ella quedó embarazada y ellos se juntaron. Las cosas se pusieron tensas. La vida cambió mucho. Marco cambió mucho. La empezó a tratar mal. Le decía que ya no lo atraía como antes, que se estaba poniendo fea y cosas así. Le dijo cosas horribles durante en el embarazo. “En un momento en que una necesita que más la quieran, que le demuestren amor”. La dejaba sola y se iba a echar desmadre. Él bebía mucho y se ponía insoportable cada que bebía. Que era cada vez más seguido. Y le reprochaba a ella que lo hubiera embarcado tan joven. Ella tuvo que afrontar todo eso. Y a los 16 años dio a luz a una hermosa niña a la que nombró Liliana en honor a su madre. Quien pese a todo fue la única persona que no le dio la espalda. En palabras de Nataly: “Fue una época muy difícil y sombría, la única luz que me guió y me hizo salir adelante fue la sonrisa de mi niña”. Un día Marco se fue sin decir adiós. No supo de él durante meses. Se supo que Marco se había ido a Estados Unidos. Le empezó a mandar dinero. Hubiera querido no recibir nada de él pero realmente lo necesitaba y lo aceptó.

El tipo volvió mucho tiempo después. Le había ido bastante bien del otro lado. Regresó cargado de dólares. Y convenció a Nataly de volver con él. Estuvieron juntos un tiempo pero no funcionó. Y un día el se volvió a ir. Pero prometió que a su hija nunca le faltaría nada. Parece que lo estaba cumpliendo.

Él había vuelto hacía poco tiempo. Ya no Vivian juntos pero vivía en la casa de junto. Así que ellos aún seguían en contacto. “Más que nada por nuestra hija. Te juro que ya no lo tolero. Es un bruto, inmaduro, etcétera…”

Sí, claro. Ese tipo es un mierda, etc., etc… Y yo soy el príncipe azul… ¿Dónde había escuchado eso antes?

-Como te dije ayer… Sé que estos días hemos estado discutiendo por ese asunto de los ex. Espero podamos solucionar todo esto. Pero es que tener a tu ex cerca… No sé. Me parece que revuelve asuntos que quedaban sin resolver. ¿Cómo sabes que la chispa no se va a reavivar con tu ex estando tan cerca? Es como si las cosas no hubieran acabado entre ustedes dos.

-Vamos. ¿Cómo crees? No somos ni amigos. Apenas y nos hablamos. Y ni estamos muy cerca que digamos. Si hablamos de cercanías. Tú si que estás demasiado cerca de tu ex. Mira que esta al lado de tu casa.

-Yo hago todo lo posible por no estar cerca de Marco. No le hablo más que para lo más indispensable. Y si lo llego a hacer es por Liliana. Y además no me queda de otra, es mi vecino.

-Oye, a mí no me importa que tengas una buena relación con Marco.

-¿En serio que no?

-En serio. Lo entiendo perfectamente. Ustedes tienen una hija. Te apoya económicamente. Y pues, según lo que me has platicado “es un tipo genial” ¿no? Quien sabe. Incluso hasta podríamos llegar a ser amigos. Si las cosas van en serio conmigo seguro que tendré que convivir y hablar con él yo también.

Ella se pone tensa.

-¡No! Marco es la última persona con que quiero convivir. Y con la que quisiera que convivieras tú. Y yo no puedo, ni quiero lidiar con Marco. No los imagino como amigos.

-Bueno. Todo a su tiempo. Creo que vamos a buen paso. El tiempo lo decidirá todo. No hay que adelantarnos. Recuerda no violar el continuo-espacio-cita-tiempo.

-¿De qué me hablas?

-Nada. Es que digo que por ahora nos estamos “reconociendo” tú y yo. Por ahora, en lo que a mí respecta, no hemos podido tener una relación muy normal que digamos. Tu hija y mamá no me conocen todavía. No podemos vernos tan libremente como yo quisiera. Las cosas se han dado una forma un poco extraña entre nosotros. Y por ahora está bien. Yo nunca imaginé volver a verte y ve, ahora estamos juntos aquí.

-Esto, ¿Esto es extraño para ti?

-No, qué va. Mi viaje  ha sido extraño siempre. Todo esto… todo esto es completamente familiar…

Demasiado familiar

…Digo, nada de esta situación me sorprende. Lo que me sorprende es que no has envejecido ni un segundo, Nataly. Estás preciosa. Incluso tu olor es el mismo.

-Hablo en serio. Me has contado algunas cosas acerca de la relación que tenías con tu ex. Y me da hasta cierto pesar al pensar que las cosas conmigo no son tan diferentes. Me da la sensación de que tú tienes una carga emocional respecto a ella. Y así como están las cosas ahora, pues no quiero hacer tu carga más pesada. Pero yo te prometo que las cosas cambiarán. Sólo dame un poco más de tiempo ¿si?

-¿En serio crees que tengo una carga emocional?

-Eso creo. Pero tú decide si quieres compartirlo conmigo. Te he dicho que no quiero  saber muchos detalles. Pero quiero ayudarte con esa carga, quiero que sea más ligera para ti.

Y justo como eso. Mi carga ya no parecía tan pesada. Todos tenemos alguna  carga. Supongo que es parte de la vida. Esas cosas de las que nos es muy difícil desprendernos. Pero como cualquier cosa, todo se vuelve más fácil cuando tienes a alguien que te echa una mano. Y yo siento que Nataly lo hace.

Le quiero, le quiero demasiado. Ahora me doy cuenta. Pasa que a veces me pierdo en mis recuerdos. El pasado es un lastre. Pero ahora siento que empiezo a librarme de él. El dolor es mi amigo. No pasa nada. Seguimos viviendo juntos y allí seguirá. Pero Con esta bella mujer a mi lado las cosas pintan mejor.

“Le voy a echar ganas, ya lo verás.”

“Y yo también le echaré ganas, seremos Como Romeo y Julieta”.

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