Primera Carta a La Pedagogía (Amor de mis Amores)

Enviada por 1ra vez un 17 de Mayo de 2005

Nos Hemos conocido desde hace tiempo y hemos hablado a menudo, pero me parece que nunca lo hemos hecho intimamente. Me intrigaste la primera vez que nos encontramos frente a frente y al fin supe cual era tu verdadero nombre. Fue en el colegio, en una feria de orientación vocacional. Desde entonces quise acercarme a ti, conocerte mejor y entenderte bien. Pero hecho ya, una y otra vez el intento y no me resulta nada fácil.

Probablemente no recuerdas que, durante aquel evento, me dieron tu dirección. Y fui a buscarte a tu casa. No estabas pero la puerta estaba abierta. Así que aproveché. Entre a tu dormitorio. Abrí tus armarios. Examiné tu ropa y tus zapatos; y verifiqué la proporción que había entre tus vestidos y tu ropa deportiva, y estudié su calidad y el estado en que se hallaban; también, inspeccioné tus cosméticos. Sin duda el azul y oro era tu mejor vestido. Luego, me paseé por toda tu habitación, hojeé las cartas que había en tu escritorio, leí algunas y eché una mirada a tu agenda, copié los nombres que figuraban resaltados, las fechas.

Me pareció que eras alguien intensa y misteriosa. Me fui del lugar encantado. Con tu aroma impregnado en mi piel.

Aquella tarde conversé con una pareja que frisaba en los 30 y que afirmó conocerte desde hacía muchos años.

La mujer dijo: “Míreme, joven. Hace mucho tiempo, yo era una jovencita suave, despistada, indecisa y dúctil. Imagínese, era esa época en la que, cómo quizá le sucede a usted ahora, uno no sabe que rumbo darle a su vida, en la que carecía de una formación completa, en la que probablemente iría al altar muy joven como tantas otras mujeres. No fue fácil. Pero ella me convenció, quizá no a la primera impresión, pero una vez conociéndole mejor, supe que era lo que yo quería. Ahora sé que tomé una gran decisión. Me he formado, no sólo profesional, sino también espiritualmente. En cuanto a lo económico y laboral, gano lo que quiero, trabajo donde quiero y hago lo que más me gusta. Y contribuyo a formar a los futuros líderes. Y todo gracias a ella: A la Pedagogía”.

Me hablaron mucho de ti, y de la forma en que los conquistaste.

Cuando volví a casa, después de la feria y de haber recabado información, extraje las cosas y documentos que había tomado de tu mesa y de tu casa. Luego, leí las páginas sobre ti en la última edición de la Guía de Carreras, que contiene toda la información acerca de las licenciaturas que se imparten actualmente. Identifiqué tu nombre y cada una de tus sedes, tus planes, lo concerniente al perfil de ingreso y de egreso, los campos laborales. Todo.

Por alguna razón, tras averiguar estos detalles aumentaron mis ganas y deseos de conocerte. No quise limitarme a seguir indagando a través de otras personas y escuchar lo que podían narrarme de ti. Quise descubrirte yo mismo. Vivirte en carne viva.

Y así pues, de algún modo llegué hasta ti. Nos hemos conocido Y hemos pasado grandes momentos.

Sin embargo Ahora, después de algún tiempo estoy aquí frente a ti queriendo reconocer todas aquellas cosas que antes escuché de ti, todo aquello que me atrajo de ti. Buscando identificarte conmigo. Identificarme contigo.  Sin embargo, como dije al principio, no me resulta nada fácil.

Eres complicada. Y me gusta lo complejo, me atrae todo aquello que implique un rato. Pero a veces creo que me superas. A veces me fastidias.

“Hay veces no tengo ganas de verte. Hay veces que quisiera ahogarte en un grito y olvidarme de esa imagen tuya… pero no me atrevo…”

Lo anterior en razón de la polémica que a veces se desata entre nosotros. Yo pienso que tiene que ver con los contextos históricos y sociales en los cuales te has desarrollado, desde la antigüedad hasta esta época postmoderna. “Postmodernidad”… Parece la palabra en boga en tu casa de Aragón.

Esos debates epistemológicos sobre ti, sobre si eres ciencia o no.

Te miro y quiero ver cómo eres en realidad. Es difícil. Es quizá porque te has formado a partir de diferentes teorías. O es quizá por las diferentes posturas que han dejado en ti los diferentes hombres que han pasado por tu vida(Hombres brillantes como Herbart, Pestalozzi, Froebel, Rousseau, entre otros). Pero yo no quiero ser uno más.

A veces pienso que eres como un rompecabezas, como un espejo roto. Y hay que recomponerlo una y otra vez. A medida que lo vas recomponiendo, te cortas, y me cortas, y tu imagen no deja de cambiar. Y tú cambias también. Y yo cambio también. Desde el principio quise ser un reflejo de ti. Pero es complicado verme reflejado en ti si tu imagen no es del todo definida. En ti han convergido distintas perspectivas teórico-metodológicas, que por lo regular han sido consecuencia de postulados originalmente provenientes de otras ciencias. Históricamente te has fundamentado desde diversas disciplinas. Eres como el mole.

¿Quién eres realmente?

¿Serás acaso la teoría de la enseñanza que estudia las condiciones de recepción de los conocimientos, los contenidos y su evaluación, el papel del educador y del educando en el proceso educativo y, de forma más global, los objetivos de aprendizaje, indisociables de una normativa social y cultural?

A veces te confundo con tu hermana la Didáctica. A veces la presumida de tu prima Psicología también me confunde. A veces hablas como ella.

Otros dicen que eres un campo del saber típicamente teórico, con vocación normativa. Teórico en donde la teoría no se restringe a la explicación, sino que también valora. Y al ser un saber con profundas implicaciones de valoración eres un saber que pretende explicar y orientar la técnica educativa.

No sé exactamente tus alcances y limitaciones. No sé si se cumplen las expectativas que se esperan de ti… y de mí. No sé si alguna vez se han cumplido.

Sé que es una época plagada de cambios, de pensamientos postmodernos  que nos impiden la reflexión en cuanto a lo que es importante. La globalización nos oprime, te oprime, y exige menos reflexión y más acción. Este orden mundial y modelos económicos nos convierte en consumidores y en productos a la vez.

Tenemos (queremos) un estilo de vida obsecionado por los productos.

Uno cree que lo tiene todo cuando compre muebles por ejemplo, piensas en todo: “Ese es el sillón que necesitaba” pagues lo que pagues tienes el problema del sillón solucionado. Quieres tener un stereo bastante decente, un guardaropa respetable, “Ya ves que cómo te ven te tratan, camisas, corbatas, zapatos, tenis de marca, que todo sea de marca sino no es lo mismo. Tienes todo lo material y crees que estás casi completo. Crímen, asesinato, pobreza… eso no me concierne. Lo que me concierne son las revistas de celebridades, la tv, el internet, la música. Al diablo con todo: con todos tus bienes. Nunca estarás completo, nunca serás perfecto. Siempre querras algo más.

Pero ese soy yo, quizás esté mal. Todo es cuestion de perpectiva. Todo depende del tiempo y del lugar. Amor y amistad. Vida y muerte.

Antes el teléfono celular era un lujo de ricos y famosos, hoy es una “necesidad”. Un elemento indispensable en nuestras vidas.

Tal vez el problema no sea ser un consumidor, el ser humano consume todo, lo ha hecho siempre, el problema más bien surge cuando te obseciones con lo material.

He visto gente brillante, he visto su potencial, los he visto desperdiciarlo. Buscando tener el mejor celular disponible.

Toda una generación consumida por la tecnología, que va a restaurantes elegantes, que limpia mesas, que se desvie pensando si su atuendo esta bien coordinado. Pero es que quizá somos victimas. Los anuncios nos ofrecen de todo: autos, ropa, teléfonos, comida rápida, cigarros, shampoos y lociones, de todo. Hay gente que trabaja toda su vida en algo que odia para comprar basura que no necesita.

¿Qué nos está pasando? ¿Somos la nueva generación x? ¿Sin propósito ni lugar, en el vacío? ¿Sin un mundo espiritual?Ya de por si dicen que la mía, la generación de los ochentas, es la generación perdida.

Estamos ilusionados por la televisión para creer que algún día seremos millonarios, actores de cine y estrellas de rock. Pero olvidamos lo importante. Olvidamos que nuestra única gran creaciónes nuestra vida. No eres cuanto tienes en el banco, no eres el auto que conduces, ni eres el contenido de tu cartera, no eres tu maldita ropa.

Eres un ser humano que se está formando.

Sé que suelo divagar en otras cosas. Ya me conoces. Pero… tú me has dicho que tienes una misión. Que yo tengo una misión como tu apóstol.

¿Será por eso que es espinoso el camino que recorres al tratar de resolver los problemas de los que te ocupas? ¿O será porque la epistemología y sus criterios para establecer la posibilidad de que produzcas un conocimiento fiable y un objetivo son bastante rigurosos, al punto de que, al elegir un objeto de estudio y la metodología para tal efecto, se deban cumplir ciertos requisitos? Ambos sentidos nos obligan a utilizar arquetipos de corte aristotélicos o galileanos. En el contexto en que tú te encuentras ¿cuál será más adecuado? Aristóteles consideraba que la investigación científica daba comienzo allí donde se percataba de la existencia de ciertos fenómenos, y que la explicación sólo se consigue cuando se logran dar razones de estos hechos, y que para llegar a construir el objeto de investigación es necesario ir creando estructuras que nos permitan ver el hecho desde diferentes posturas y perspectivas epistemológica. Tal vez, como lo entiendo ahora,es por eso que en ti convergen distintos modelos teórico-metodológicos.

Por otro lado, los modelos derivados de la visión galileana pretenden ver al universo como un conjunto de sustancias y poderes para verlo como un flujo de acontecimientos que suceden según determinadas leyes. Un ejemplo de estos métodos son las encuestas, mediante las cuales se quiere medir y cuantificar el pensamiento y la visión de una sociedad.

Tú… como ciencia del espíritu, que me ayuda a construir mi gran obra, creo que no podrías llevar la segunda de estas visiones, porque al tratar de seguir esa visión galileana te estarías saliendo del contexto en que están las ciencias humanas, entendiendo que éstas  se avocan al estudio del desarrollo de la humanidad y que como humanos tenemos cosas que van más allá de lo material, cosas que no se pueden medir. Si tratamos al hecho social y humano como una cosa que se mide y se cuantifica; le estamos quitando lo humano y por lo tanto ya no le competiría a las ciencias del espíritu. Al ser de este modo no es posible medir ni cuantificar los fenómenos, ya que nuestro objeto(de estudio) tiene nombre y rostro, y piensa y actúa e interactúa. Además, puede que si podamos intentarlo, pero puede ser que un sujeto se adecue a un modelo, pero otro no lo haga y entonces, al no ser un modelo general no es posible crear leyes ni preceptos acerca de los seres humanos y su sociedad. Todos somos diferentes, nadie se ajusta al mismo patrón.

No sé qué más decirte, perdóname. Es que a veces me desespero. Me he dado cuenta de algo muy importante. Toda nuestra relación no me es muy clara hasta ahora por las razones que trato de darte. Pero lo importante es que sé que no te han tratado muy bien. Es que sólo trato de decirte que me doy cuenta de cuanto me agradas, que serio me importas y no quiero perderte. Tampoco quiero abandonarte. A pesar de las discusiones y los altibajos que hemos tenido.

He escuchado que, el actual,es un contexto donde pareces atravesar por una crisis, todos pasamos por esos momentos, en la cual estás obligada a responder a nuevos interrogantes sobre tus objetivos y tu papel en la sociedad. Eres polémica. Tu papel es objeto de nuevas reflexiones, dando lugar a corrientes a veces contrapuestas.

Pero por eso estoy aquí, para apoyarte, para hacer el caldo gordo, para ayudarte a terminar con esa crisis a la que dicen estás expuesta, sólo necesito algo de tiempo, necesito conocerte mejor. Conocer a tus padres, a tu familia y a tus amigos. He tratado poco con todos. Espero llevarme mejor con ellos cada día.

Sé que a veces te pones celosa e insoportable. Y sé por qué. Y sé que puedes pensar que es mi culpa. Pero no. Y te lo quiero explicar. La psicología y la sociología, e incluso la economía me han coqueteado, creo que son interesantes. Pero no te preocupes. Que yo no te dejaré. No te dejaré sin antes descubrir tus secretos, sin antes dominarte y hacerte mía. Y ni logrando todo eso te dejaré. Tú serás siempre mía. Y yo seré tuyo. Siempre… y nunca.

No quiero sólo tu carne, quiero descubrir tu ser.

Quiero llegar a ser a ser el hombre de tu vida. Quiero ser como esos hombres que han dejado huella en ti, y aún más grande, quiero imprimir mi nombre en tu agenda, ser referente y referencia tuya. Quiero mirarte y verme reflejado en ti.

A veces me pregunto ¿qué hubiera pasado si hubiera hecho las cosas de otra manera? ¿Qué habría pasado si no te hubiese elegido a ti?

Sería a otra, quizás, a quien volteara a ver, a quien le escribiría haciendole preguntas completamente parecidas. O completamente diferentes. Es cuestión de perspectiva. Todo depende del tiempo y del lugar. Amor y amistad. Vida y Muerte.

Ya casi vamos a hacer un año juntos. Y este primer encuentro íntimo contigo me hace pensar en tantas cosas. Siento que hay que explorar las noevas posibilidades como jóvenes pedagogos ante las ya urgentes decisiones que tendremos que tomar para hacer frente a situaciones y problemas relacionados con la definición del saber y de los conceptos relacionados con los procesos educativos, de las fuentes, de los criterios, de la metodología y en la investigación…

Por último, y puesto que no puedo dejar todas estas consideraciones en el aire, habré de aplicar lo aprendido de ti en el planteamiento de un proyecto de participación formativa, para ayudar a mejorar, de manera concreta e innovadora, el medio social en que vivimos. Y así, cumplir con esa máxima de Comenio: Librar a los imbéciles de su brutal estupidez.

Mientras tanto aquí estaré. Apoyándote. Pendiente de ti. Enlistándote entre una de las cosas que quiero como una de mis prioridades… ¡Amor de mis amores!

Suyo Atentamente:

Juan Carlos Martínez Malonado.

Peter.

 

P.D.

“…Quiero verme reflejado transparente

en los espacios y los cielos a la orilla de tus senos,

colgado como cuadro en las paredes de tu vientre,

Vagando en tus rodillas,

Creciendo por tus labios,

¡¡Llegar al cenit pasional!!!

Y estallar el universo en sangre y energía…”

 

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