Sueños Hasta la Muerte 2: El Gran Salto

 

Hoy es Miércoles 18 de Agosto de 2010.      

                                                                   “¿Realmente lo es?”

Aquel día Él se levanto tan feliz. Al despertar pensó que era alguien muy afortunado. Agradeció al cielo la bonanza. La vida era bella. Su esposa era bella.

Disfrutaron de una buena conversación durante el desayuno, además de unos exquisitos molletes, café y jugo.

Ambos leyeron la prensa y comentaron algunos sucesos. Luego hablaron de los planes que harían para las próximas vacaciones, que ya se acercaban. Bromearon. Charlaron sobre cosas superficiales. Se abrazaron. Se despidieron.

Luego él salió a trabajar.

Eran las 9 de la mañana.

Él…

Su nombre es Matías. Matías es un hombre bien parecido, profesionista exitoso. Siempre se imaginó a si mismo de ese modo. Pero no imaginó que superaría sus expectativas con creces. Se ha dedicado a trabajar. Y hoy cosecha los frutos sembrados.Y se sentía feliz por ello. “Todo esfuerzo tiene su recompensa”.

Hoy Matías se va al trabajo en el transporte público. Cuando ya estaba cerca de la oficina y el transito se estaba congestionando decidió bajar del colectivo y seguir a pie. Camino 3 cuadras. Atravesó un parque. Vio a un anciano y dos niños alimentando a las palomas. Una pareja pasear con una carriola. Sonrió. Se le hizo un nudo en el corazón. Pensó que quizá ya era hora de escribir a París. Por la tarde se lo diría a su esposa.

Un par de manzanas más y decidió acortar camino por una plaza. En el camino, justo a la mitad de la plaza… Matías tuvo un incidente que le cambió la vida.

Un hombre de aspecto estrafalario, vestido todo de negro-con un raro sombrero en la cabeza, gafas oscuras, gabardina negra y una pipa humeante en la mano izquierda y un mazo de cartas en la derecha- le cierra el paso.

“Oiga, amigo. ¿Me permite un momento?”

“Lo siento, llevo prisa”-Le dice sin detener su paso. Aquel sujeto misterioso le sigue los pasos.

“Me interesa hablar con usted, llamó mi atención desde el primer momento que lo vi. Usted tiene un don”.

Matías se detiene al fin. Algo desconcertado.

“¿Cómo dice?”

“Sí, usted transmite una gran energía. Y me parece que está de suerte, que ambos lo estamos”.

“No sé a qué se refiere, pero no tengo tiempo para esto ¿quiere unas monedas? Aquí tiene, vaya con Dios.” –Le extiende la mano con unas monedas que sacó de su bolsillo. El  extraño las coge. Matías sigue caminando. Avanza unos pasos y voltea hacia atrás, como para asegurarse de que ese tipo ya no lo sigue. No lo ve por ninguna parte. “Eso ha sido raro”- se dice a si mismo. Gira de nuevo para continuar su camino cuando recibe un susto de muerte que lo para en seco. Frente a él se encuentra el tipo de la pipa y las cartas. 

“Muchas gracias, es usted muy amable. Pero no puedo aceptar su dinero así nomás, no me sentiría a gusto”.

“¡Carajo!¿Cómo ha hecho eso? Gran truco ¡eh! Ha sido impresionante, pero de verdad que ahorita no tengo tiempo.”

“Yo también tengo un don: puedo mostrarle su futuro. ¿Quiere ver su futuro?”-Inclina la cabeza al pronunciar eso último. La inclina de tal modo que su rostro queda en un ángulo que permite a Matías ver sus ojos aún a pesar de las gafas. Unos ojos brillantes y siniestros.

Matías siente cierto temor. “De verdad este sujeto da miedo”.

Aquel hombre misterioso fuma de su pipa. Exhala el humo. y Sonríe.

“¿Qué me dice, señor?”

“Quédese con las monedas, no hay ningún problema. Y de todos modos, no estoy interesado”.

“¿Está  usted seguro?”

“Sí. Muy seguro. Un hombre no necesita conocer su futuro, crea el suyo propio. La vida es una aventura fortuita. Y eso es lo emocionante de vivir, ir descubriéndola conforme la vamos viviendo, sino… que caso tendría vivir”.

“Muy bien, sabias palabras. Me agrada su forma de pensar”. –Da una nueva calada a su pipa. Le sopla el humo a la cara de Matías. Quien ya molesto. Se retira.

“Pues ya está. Adiós y buenos días”.

Matías camina rápidamente y aquel hombre se queda inmóvil y lo deja marchar al fin. Ve a Matías caminar presuroso. Apenas a unos pasos de distancia y le grita.

“Que tenga buen día, Don Matías”

Matías no se detiene. Pero cae en la cuenta de que en ningún momento le dijo su nombre a ese sujeto. Y está seguro de no haberlo visto nunca antes. “¿O sí?”- Detiene su andar y da la media vuelta una vez más. Y una vez más, el hombre misterioso ya no está. Ha desaparecido. Lo busca por los alrededores. Es una plaza amplia, hay gente. Es difícil que un tipo con ese aspecto pase desapercibido. Pero no lo ve.

“Eso ha sido raro, definitivamente raro”.

Vuelve a su camino. Da uno, dos, tres pasos. De repente, sin explicación aparente se desmaya. De pronto se desvanece y cae al piso. Quienes lo vieron corrieron en su auxilio, intentaron hacerlo reaccionar sin éxito. Lo creyeron muerto.

Pero sólo estaba inconsciente.

Y durante ese tiempo que estuvo inconsciente…

                                                          ¡¡Vio el futuro!!

De algún modo su mente viajó a través del tiempo y el espacio.

Hoy por la mañana era miércoles.

                                                 De pronto…

¡Se Ha producido un salto en el tiempo!

                                                                        

Matías Se encuentra en otro lugar, en otro tiempo…

Jueves 19 de Agosto de 2010 – 12:00 pm

Al principio todo es silencio. Es oscuridad. Poco a poco se va haciendo la luz. gradualmente se va ese silencio y todo comienza a cobrar nitidez ante sus ojos.

Está en otro lugar. En otro tiempo.

“¿Qué está pasando? ¿Dónde estoy?”

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