Elige la vida… elige… ¿Realmente tenemos elección?

image Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de discos compactos y abrelatas eléctricos. Elige la salud: colesterol bajo y seguros dentales, elige pagar hipotecas a interés fijo, elige un piso piloto, elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia tienda de putos. Elige el bricolaje y pregúntate quien chingados eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el puto sofá a ver programas de televisión que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima, en un asilo miserable, siendo una carga para los hijos niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida…[1]

Pero, ¿por qué iba a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida. Yo elegí otra cosa, y las razones: No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?(¿O cerveza?)

La gente se cree que esto no es más que miseria y desesperación y muerte y toda esa mierda que no hay que olvidar. Pero lo que olvida es el placer que supone. De lo contrario no lo haríamos, después de todo no somos tan pendejos, chingada madre, bueno…al menos no tan pendejos.
Toma el mayor orgasmo que hayas tenido, multiplícalo por mil y ni siquiera andarás cerca.
Cuando estás clavado por algo tienes una única preocupación: DESPOJAR, desconectarte, olvidar, salir fuera de este mundo. Y cuando te desenganchas, cuando te conectas… de pronto tienes que preocuparte de un montón de otras mierdas:
-No tengo dinero: No puedo ponerme pedo.
-Tengo dinero: Bebo demasiado.
-No consigo una vieja: No hecho un polvo.
-Tengo una vieja: Demasiado agobio.
Tienes que preocuparte de las facturas, de la comida, de algún puto equipo de fútbol que nunca gana, de las relaciones personales y de todas las cosas que en realidad no te importan cuando estas auténtica y sinceramente enganchado al caballo.
El único inconveniente, o al menos el mayor inconveniente, es que tienes que aguantar a todo tipo de personas pendejas diciéndote: ¡Jamás envenenaría mi organismo con esa mierda ¡Todo es puta química, no mames! ¡Es desperdiciar tu vida, amigo, emponzoñarte el cuerpo con esa mierda! ¡Las oportunidades que has tenido, hijo! ¡La has cagado tirándote a las vías con esa porquería!
De vez en cuando, incluso yo, he pronunciado las palabras mágicas: ¡Nunca más,, me quito de este rollo! ¡He terminado con esta mierda! ¡Esta vez lo haré bien, voy a llegar hasta el final! ¡Desengancharme para siempre!

Pero…

¿Qué pasa?

A veces ya no se puede.

 

Continuará.…


[1] Transpotting, Danny Boyle, 1996. Monologo inicial de la película Transpotting.

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